11 de septiembre 2008 - 00:00

Rusia capitalista, golpeada por crisis

Se cumplen hoy siete años del atentado a las Torres Gemelas y el mundo está, de nuevo, en un período de incertidumbre como el inmediatamente posterior al derrumbe del World Trade Center. Si bien Al-Qaeda y Osama bin Laden continúan siendo desaparecidos en acción -y, como en 2001, una amenaza-, la atención hoy está puesta en dos protagonistas que se plantaron, a la fuerza, en un escenario mundial que se transforma a una velocidad pasmosa: son la nueva Rusia y la crisis financiera global.

No son dos fenómenos aislados. Está claro que Rusia es el nuevo contrapoder que hincha el pecho frente a EE.UU. y una Unión Europea dilatada entre 27 países (que con la guerra de Georgia demostró carecer de cohesión). Pero está claro, también, que Moscú ya se insertó en el capitalismo y que, como Occidente, está atrapado en la caída de los mercados iniciada con la debacle de las subprimes.

Esta semana, después de conocerse el salvataje de Freddie Mac y Fannie Mae, la Bolsa de Moscú reaccionó, como en el resto del mundo, con tres días de aguda caída. En el índice Micex (la versión moscovita del Dow Jones), las acciones de Gazprom se cotizaron ayer por debajo del piso histórico de enero de 2006. De mayo a esta parte, las pérdidas bursátiles ya llegaron a 45%.

Eso no es todo. La fuga de capitales, que comenzó en simultáneo con la movilización de las tropas rusas sobre Georgia el 8 de agosto, ya alcanza, según los datos privados más optimistas, a u$s 20.000 millones. El Banco Central de Rusia, por su parte, busca poner paños fríos y dice que la cifra es de apenas u$s 5.000 millones, pero ya se nota una pavorosa escasez de crédito, con el consecuente estancamiento en la construcción y enfriamiento en el consumo.

De acuerdo con el « Financial Times», para los banqueros de Moscú ésta es la peor crisis desde el default ruso de 1998. Frente a la imprevisibilidad de cómo sigue la tormenta financiera, todavía no se sabe a cuánto descendieron las reservas del Banco Central de la Federación Rusa, que viene interviniendo para sostener el rublo. Hasta antes del conflicto con Georgia, por su volumen, las rusas eran las terceras reservas del mundo en moneda extranjera (55% en dólares y 45% en euros).

  • Recursos

    Ayer, el presidente Dmitri Medvedev buscó llevar tranquilidad a los mercados ( locales e internacionales) y aseguró que su gobierno tenía los recursos y el poder necesarios para reestabilizar la economía en los parámetros de enero de 2008.

    Pero mientras Rusia se mimetiza con Occidente al prometer remedios económicos frente a una volatilidad alocada, sin pausa (aunque con prisa) aprovecha la ventana que deja entreabierta un EE.UU. distraído con las guerras de Irak y Afganistán y la recta final para las elecciones presidenciales. Moscú ya se comprometió con Hugo Chávez en menearle a fin de año a Washington su flota del Artico en las aguas caribeñas que separan a Venezuela de Cuba. «

    Ejercicios navales» es el eufemismo que describe este llamado de atención a George W. Bush y a quien lo suceda en 2009.

    Y, para que la incertidumbre se vuelva fáctica, basta agregarle algunas aristas de realidad: ayer, al mismo tiempo que Medvedev buscaba tranquilizar a los mercados, dos bombarderos supersónicos rusos Tu-160 aterrizaban en Venezuela (ver aparte).

    El gobierno de Moscú dijo que era para efectuar vuelos de prueba en aguas internacionales. Otra manera para decir que Rusia se pone a jugar de nuevo, peligrosamente, en el «patio trasero» de los EE.UU.
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