Rusia dice que el diálogo no está acabado mientras EE.UU. cierra y traslada su embajada en Ucrania

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El embajador de Kiev en Reino Unido dijo que su país podría retirar la solicitud de ingreso a la OTAN si evita una guerra, pero luego lo matizó. Occidente buscaba aumentar la presión contra el Kremlin.

Moscú y Washington - Rusia se mostró ayer dispuesta a dar más tiempo a las conversaciones que inició con Occidente sobre su seguridad, y Ucrania admitió, aunque luego matizó, que podría suspender planes de ingreso a la OTAN, en declaraciones que parecen aventar los temores a una guerra inminente.

Los comentarios, sin embargo, también parecen estar lejos de poner fin a unas de las mayores tensiones en Europa desde el fin de la Guerra Fría, y más países evacuaron ayer a diplomáticos de Ucrania, adonde ya no vuelan algunas aerolíneas, y Estados Unidos trasladó su embajada de la capital, Kiev, a una ciudad más lejos de Rusia.

Redoblando intensas gestiones diplomáticas, el jefe de Gobierno alemán, Olaf Scholz, de visita en Ucrania, dijo que no hay “razones sensatas” para que Rusia haya desplegado a soldados -130.000 según Estados Unidos, en tres frentes- cerca de la frontera con Ucrania, con la que limita por el oeste.

Pese a afirmaciones de Estados Unidos, que lidera la OTAN, de que las tropas podrían pasar a la ofensiva de un momento a otro, una reunión televisada entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y su canciller, Serguei Lavrov, pareció insinuar lo contrario.

En la sesión, Lavrov recomendó a Putin que Rusia mantenga más conversaciones con Estados Unidos y sus aliados pese a su rechazo a considerar garantías de seguridad que exige Rusia, entre ellas que Ucrania no se adhiera a la OTAN.

Rusia, que niega querer invadir Ucrania -con cuyo Gobierno está enfrentada-, exige además que la OTAN deje de dar armas a Kiev y retire sus fuerzas desplegadas en países de Europa del Este que fue englobando tras la caída de la Unión Soviética.

Moscú considera todo esto una amenaza a su seguridad, pero Estados Unidos y la OTAN han desestimado las exigencias. “Las conversaciones no pueden seguir por tiempo indefinido, pero yo, en este punto, sugeriría continuarlas y expandirlas”, dijo Lavrov.

Ante la inexpresiva mirada de Putin, el ministro destacó que Estados Unidos ha ofrecido un diálogo sobre la limitación del despliegue de misiles en Europa y sus maniobras militares cerca de Rusia y otras medidas que generan confianza. Las posibilidades de conversaciones “están lejos de haberse acabado”, dijo Lavrov.

Con las cámaras aún prendidas, Putin replicó a Lavrov que Occidente podría tratar de arrastrar a Rusia a “conversaciones interminables” sin resultados concluyentes y le preguntó si creía que aún había posibilidades de acuerdo en torno a las exigencias rusas.

Lavrov contestó que su Ministerio no iba a permitir que Estados Unidos y sus aliados las cajonearan.

Reacción

Estados Unidos reaccionó con frialdad a las declaraciones de Lavrov.

“El camino de la diplomacia sigue a disposición si Rusia elige comprometerse con él de manera constructiva, dijo una de las voceras de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.

En una semana que podría ser crucial para la seguridad europea, Scholz, canciller federal de Alemania, se reunió con Zelenski en Ucrania y mañana lo hará con Putin en Moscú.

“No hay razones sensatas para tal despliegue militar (ruso). Nadie debe dudar de la determinación de la Unión Europea, la OTAN, Alemania y Estados Unidos” en caso de invasión, dijo.

Los temores, sin embargo, siguen siendo fuertes.

Algunas aerolíneas han cancelado vuelos a Ucrania, y medios ucranianos mostraron hoy a soldados descargando armas enviadas por la OTAN, que ha reforzado fuertemente su presencia militar en Europa del Este.

Estados Unidos anunció que trasladará su embajada en Ucrania a Lviv, unos 80 kilómetros al oeste de Kiev, a donde también Australia y Canadá llevaron sus actividades diplomáticas. Washington ya había reducido al mínimo su personal diplomático en Kiev.

Lituania informó que evacuó de Ucrania a algunos diplomáticos no esenciales y sus familias.

Una posible -e impensada- posibilidad de solución emergió en las últimas horas: el embajador ucraniano en el Reino Unido, Vadym Prystaiko, dijo ayer a la cadena BBC que su país podría renunciar a su adhesión a la OTAN, un objetivo que está en la Constitución ucraniana, si esto evitara una guerra.

Hoy, Prystaiko pareció recular un poco, al decir que “para evitar la guerra estamos listos a (hacer) muchas concesiones, pero no tiene nada que ver con la OTAN, que está en nuestra Constitución”.

Zelenski apuntó en la misma dirección en su conferencia de prensa con Scholz, en la que reafirmó el deseo de su país de adherirse a la alianza atlántica, aunque matizó que eso depende de la OTAN y no de Ucrania solamente.

“Nos gustaría ser miembro de la OTAN, y sí, sería una garantía de nuestra seguridad, nuestra integridad territorial”, dijo el mandatario.

Antes de la rectificación, algunos diputados ucranianos pidieron la renuncia del embajador, y comentaristas de medios ucranianos opinaron que sus declaraciones iniciales evidenciaban que la idea estaba siendo considerada a puertas cerradas.

Rusia y Ucrania están enfrentados desde 2014, cuando el entonces gobierno ucraniano afín a Moscú fue derrocado por una ola de protestas y reemplazado por el actual. Poco después, Rusia se anexó la península ucraniana de Crimea y apoyó a milicias alzadas en armas en el este de Ucrania en rechazo al nuevo gobierno.

Más de 14.000 personas murieron desde entonces en combates entre el Ejército ucraniano y las milicias.

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