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«Sabemos, gracias a múltiples fuentes, que Saddam ordenó que todo científico que coopere en sus entrevistas (con los inspectores en desarme de Naciones Unidas) sea asesinado, al igual que su familia», declaró en Nueva York Wolfowitz en un discurso ante el privado Consejo para Asuntos Extranjeros.
Considerado como uno de los principales defensores de una intervención militar para eliminar a Saddam dentro de la administración Bush, el número dos del Pentágono afirmó que Bagdad estaba haciendo «un engaño a gran escala» para esconder sus armas de destrucción masiva y obstaculizar los esfuerzos de los inspectores.
Agregó que era probable que Irak haya penetrado las computadoras de la ONU y de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), que haya bloqueado los vuelos de vigilancia de los aviones espías norteamericanos U2 y escondido documentos relacionados con mezquitas, hospitales y casas privadas. «Pese a once años de inspecciones y sanciones, Bagdad tiene armas químicas y biológicas y está fabricando más. Los especialistas nucleares de Saddam trabajan sin interrupción», declaró.
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