Muchas voces están ahora reclamando nuevas inspecciones en Irak. Algunas corresponden a críticos de la Administración Bush, contrarios a la guerra. Otras son de personas que están a favor de un ataque pero ven en las inspecciones -que están seguros que van a fracasar- el factor necesario para desencadenar un conflicto bélico. Además, hay otros expertos que creen que el propio Saddam Hussein invitará a volver a los inspectores para impedir la invasión si empiezan a moverse tropas hacia él.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sea cual sea la postura que adoptemos en cuanto a la mejor, hay una cosa que es fundamental de entender: las inspecciones de Naciones Unidas, tal y como están constituidas en la actualidad, nunca funcionarán, por varias razones. Consideremos el historial de la Comisión Especial de las Naciones Unidas (UNSCOM), la agencia que se encargó de la inspección de los programas iraquíes de armamento desde 1991 hasta 1998. Aunque UNSCOM logró destruir toneladas de misiles y armas químicas y biológicas, no pudo llevar a término su trabajo. Las confusiones introducidas por los iraquíes le impidieron obtener una imagen completa de la campaña de producción armamentística.
La sustituta de esta agencia, la Comisión de Naciones Unidas para el Seguimiento, Verificación e Inspección (Unmovic), que aún no ha entrado en Irak, tendrá aún menos éxito por su estructura y su política. UNSCOM estaba compuesta principalmente por funcionarios cedidos por gobiernos nacionales que no debían su empleo a Naciones Unidas; el personal de Unmovic, por el contrario, se compone de empleados de la ONU que se verán perjudicados por la notoria ineficacia de la burocracia en este organismo.
En Unmovic, además, no se permitirá que ningún inspector reciba información de los servicios de inteligencia, una política que aumenta el peligro de filtraciones a los iraquíes.
Aun cuando se le permita entrar en Irak, Unmovic tropezará con obstáculos, al menos, tan formidables como los que causaron el estancamiento de UNSCOM. Tras años de práctica, UNSCOM se hizo experta en hacer visitas sorpresa a emplazamientos armamentísticos; sin embargo, los operativos iraquíes de inteligencia la derrotaron la mayoría de las veces.
• Contrariedad
Unmovic tiene además las manos atadas por un acuerdo que cerró en 1998 Naciones Unidas acerca de los «lugares presidenciales». Se permite que Irak designe amplias franjas de terreno, que los inspectores sólo pueden visitar después de anunciarlo de antemano. Esta fisura crea refugios para piezas móviles y podría frustrar casi cualquier intento de inspección.
Además, estos nuevos controles se desarrollarán bajo la amenaza de una inminente acción militar de EE.UU. Cualquier anuncio de que Irak no está cooperando podría constituir un casus belli. Esa presión tal vez anime a Unmovic a hacer un seguimiento de lo que ya se conoce, en vez de poner su empuje en tratar de encontrar lo que está oculto.
Dejá tu comentario