20 de diciembre 2007 - 00:00

Sarkozy aprovecha el gesto de las FARC y pide por Betancourt

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que la decisión de las FARC, anunciada el martes, de liberar a tres rehenes constituye un «signo positivo». Su objetivo final es que la política Ingrid Betancourt, de nacionalidad colombiana y francesa, también recobre la libertad.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que la decisión de las FARC, anunciada el martes, de liberar a tres rehenes constituye un «signo positivo». Su objetivo final es que la política Ingrid Betancourt, de nacionalidad colombiana y francesa, también recobre la libertad.
París y Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA) -Un día después que las FARC anunciaran la liberación de tres rehenes, el primer ministro francés, François Fillon, redobló la presión sobre el presidente colombiano, Alvaro Uribe, y afirmó que su gobierno está dispuesto a recibir a guerrilleros detenidos, si Bogotá acepta un canje humanitario en el que estaría incluida Ingrid Betancourt.

Francia «está disponible, junto a otros países europeos y latinoamericanos» para acoger a los guerrilleros que serían liberados por el gobierno colombiano, declaró Fillon en una entrevista con la emisora «Europe 1». París es partidaria de un acuerdo humanitario que permita obtener la liberación de 46 secuestrados a cambio de medio millar de rebeldes presos.

La guerrilla colombiana anunció el lunes que liberaría a la rehén Clara Rojas, compañera de fórmula de la ex candidata presidencial Betancourt, a su hijo nacido en cautiverio, y a la ex legisladora Consuelo González de Perdomo, como en «gesto» hacia el presidente venezolano Hugo Chávez.

  • Esperanza

  • El comunicado de las FARC «es más que una ligera esperanza», siendo que «hace casi seis años que no se había sabido nada, ni siquiera si Betancourt estaba viva», recalcó Fillon. Aunque abogó por la prudencia ante esta noticia, el premier afirmó que «se siente que estamos en un proceso» impulsado por «la mediación de Chávez, que permitió obtener las pruebas de vida» de varios rehenes, que fueron divulgadas hace unas semanas.

    La gestión del mandatario venezolano «tuvo un efecto extraordinario en el mundo entero» y la liberación de los rehenes se ha « convertido» desde entonces en «una gran causa nacional de los países de América latina», agregó. No obstante, aseguró que «respetaba» la decisión de Uribe de haber puesto fin a la mediación de Chávez, pero indicó que para Francia «son bienvenidos todos aquellos que quieran participar» en la resolución del conflicto.

    En estos momentos «hay una urgencia humanitaria». Betancourt «puede morir y quien sea responsable de su muerte deberá asumir una gran responsabilidad», advirtió Fillon. Insistió en que Uribe es quien «debe permitir la liberación de Betancourt», secuestrada en 2002.

    Horas después de estas declaraciones, el presidente Nicolas Sarkozy consideró que el anuncio de la guerrilla es «un signo positivo». «Navidad es una fiesta para que la familia esté reunida e Ingrid debe volver a Francia», aseguró durante un acto navideño con niños que se celebró ayer en el palacio del Elíseo. Convencido de que sus palabras llegarán a través de la televisión hasta la jungla colombiana, donde Betancourt está retenida, Sarkozy le envió un mensaje de ánimo y le dijo «que vuelva».

    Mientras tanto, el gobierno colombiano, que quedó en una frágil posición tras el anuncio de las FARC (ver aparte) y la presión ejercida ayer por Francia, anunció que está dispuesto a colaborar con organismos humanitarios si éstos se lo solicitan, para la liberación de los tres rehenes. Sin embargo, aún se desconocen cuáles serán los procedimientos que se llevarán a cabo para la entrega de Rojas, su hijo y González a Chávez o un representante suyo.

    No obstante, Uribe reiteró su negativa a desmilitarizar dos municipios del sur de Colombia. «Entregarles a las FARC una zona de despeje es recrudecer el secuestro en Colombia», dijo el presidente a la radio «La FM», que lo interrogó sobre el rechazo de la guerrilla a su propuesta de pactar el canje en un área rural de 150 km2, donde no haya puestos de policía o del ejército y bajo supervisión de observadores internacionales. «El despeje no es necesario para la liberación y sí un atropello para la ciudadanía», subrayó. Las FARC reafirmaron en un comunicado su exigencia al gobierno para que retire las tropas de Florida y Pradera -que conforman un área de 800 km2- a fin de discutir allí el canje de los 46 rehenes por 500 de sus prisioneros.

    Uribe, quien puso fin a la facilitación de Chávez dejando entrever molestia por el protagonismo dado a las FARC, celebró el anuncio de la guerrilla. «Celebramos que entreguen a estos secuestrados, Dios quiera que estén rápidamente en el seno de sus familias», dijo. Y añadió: «Si quieren hacerle ese gesto al presidente Chávez por lo que sienten de identificación, pues magnífico, lo que necesitamos es que los liberen».

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