Se casó la nieta de Isabel II, Zara Phillips
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Los recién casados fueron presentados en 2003 por el príncipe Enrique en un bar de Sydney (Australia), mientras celebraban la victoria en esa ciudad de la selección inglesa de Rugby, de la que el novio era capitán.
Entre los asistentes también hubo bastantes caras conocidas del mundo del deporte como los jugadores de rugby Jonny Wilkinson y Ben Youngs, la medallista Amy Williams o el veterano corredor de F1 Jackie Stewart.
Algo que chocaba con la ausencia de políticos o dignatarios extranjeros.
Pero sin duda, los que más entusiasmo generaron entre los curiosos fueron el príncipe Guillermo y su mujer Catalina Middleton, que llegó con un traje y un sombrero color crema de Jane Troughton, y su invariable sonrisa.
La reina de Inglaterra, Isabel II, con un vestido color rosa, no quiso perderse la ocasión de celebrar junto a su marido, el duque de Edimburgo, el primer enlace de un miembro de los Windsor en Escocia desde que la madre de la novia se casara por segunda vez allí hace 20 años.
La relación de la princesa Ana con los escoceses, no muy monárquicos, ha sido siempre muy estrecha, tanto es así que ella es uno de los miembros de la Familia Real más queridos en esta región. Y con la boda de su hija allí, el vínculo se afianza.
Muchas fueron las diferencias de esta boda con el mediático enlace de Guillermo y Catalina, seguido por 2.000 millones de personas a través de televisión y que supuso unos gastos en seguridad de más de 15 millones de libras (unos 17 millones de euros).
Uno de los gastos más abultados de la boda de será la donación de 40.000 libras (unos 46.000 euros) que ha hecho la Reina al palacio de Holyroodhouse, donde se celebró el banquete, y que ha tenido que cancelar sus visitas al público durante cinco días.
El alquiler de la iglesia ascendió a 300 libras (unos 342 euros), más otras 75 libras (unos 86 euros) que costó contratar al organista.
Los recién casados fueron presentados en 2003 por el príncipe Enrique en un bar de Sydney (Australia), mientras celebraban la victoria en esa ciudad de la selección inglesa de Rugby, de la que el novio era capitán.
Durante sus ocho años de noviazgo, Zara y Mike han mantenido un perfil público bastante bajo, aunque ella es una de las caras más habituales de la prensa del corazón.
La siempre rebelde e inconformista Zara Phillips excampeona mundial de saltos ecuestres, anunció que mantendrá su nombre de soltera y no adoptará el apellido de su marido, como marca la tradición británica, lo que supone una decisión sin precedentes para una mujer de la Familia Real.



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