Bagdad (AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno estadounidense reclamó ayer a la ONU que la misión de control de armamento en Irak sea «múltiple y agresiva» para alcanzar el máximo de eficiencia, a la vez que dio por descontado que el régimen de Bagdad posee armas nucleares y biológicas. En tanto, Bagdad contraatacó formulando las primeras críticas oficiales a la misión de las Naciones Unidas, acusando a los inspectores de tener una actitud provocadora y de «someterse al chantaje estadounidense».
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La acusación más violenta la hizo el vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, quien señaló que el de los inspectores de desarme es «un trabajo de espionaje en beneficio de la CIA y del Mossad», los servicios secretos estadounidenses e israelíes. Entredichos como éste fueron los que motivaron la interrupción de las inspecciones en 1998, pero que en este caso, derivarían en una guerra abierta.
La crítica específica a los técnicos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) fue después de la inspección el martes de un palacio presidencial, Al Sayud. Los inspectores no utilizaron ninguna vestimenta de protección acorde con el material biológico o nuclear que supuestamente buscaban. «¿Buscaban realmente armamento prohibido? ¿Es el comienzo de malas maneras, que retoma la atmósfera que reinaba entre los anteriores equipos de inspección a Irak (que se fueron en 1998)?», planteó un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores.
• Credibilidad
El gobierno iraquí reclamó que los inspectores deben pasar «un examen de credibilidad» y que «no deben someterse al chantaje británico-estadounidense», mientras que la AIEA, con sede en Viena, rechazó las críticas y anunció que no iba a polemizar «punto por punto» con el gobierno de Saddam Hussein. Fayez Berqdar aclaró que la inspección del martes no procuró hallar material nuclear porque todavía no cuentan con el equipo necesario.
Por otra parte, en lo que puede entenderse como una maniobra estratégica, el jefe del organismo de control iraquí, Hosam Mohammed Amin, anticipó que la declaración que su país debe hacer sobre su arsenal antes del 8 de diciembre consistirá en un «informe voluminoso sobre nuevos lugares y nuevas actividades llevadas a cabo. «Abarcará actividades biológicas, químicas y nucleares», aun las que no están prohibidas por la ONU, señaló el responsable. Analistas estiman que sería una forma de dilatar las inspecciones lo máximo posible y, consecuentemente, el anunciado ataque estadounidense.
Ayer un equipo de la AIEA se presentó en las instalaciones de Al Tuwaitha, a 20 kilómetros de la capital, relacionadas antes de la Guerra del Golfo con el programa nuclear militar iraquí, mientras que otro equipo de la Comisión de Vigilancia, Verificación e Inspección (Unmovic) se dirigió a un lugar ubicado a unos 150 kilómetros al norte de Bagdad, al sitio Al Muthanna. Allí, los iraquíes lanzaron en 1985 sus primeras investigaciones sobre armas químicas y biológicas, y ayer fueron encontrados obuses con gas mostaza, que ya habían sido clasificados en la anterior misión, por lo tanto no constituyen una novedad.
En Washington, el vocero Air Fleischer sostuvo que se deben asegurar de que las inspecciones «son lo suficientemente agresivas. No sólo EE.UU., toda la comunidad internacional quiere asegurarse de que tienen suficiente número de inspectores», enfatizó. En tanto, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, declaró en Colombia que Washington está seguro de que Irak todavía posee armas de destrucción masiva, y llamó a Bagdad a hacer una declaración clara al respecto.
Mientras Fleischer reiteró que Bush está «desalentado» por las noticias que llegan de Bagdad, el alemán Gerhard Schröder volvió a marcar distancia y calificó las novedades como «esperanzadoras».
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