13 de enero 2005 - 00:00

Se endurece la crisis Uribe-Chávez

Bogotá (AFP, ANSA, EFE, Reuters) --El gobierno de Colombia admitió ayer por primera vez que pagó una recompensa por la captura del llamado « canciller» de las FARC, Rodrigo Granda, y su entrega a la policía en la ciudad de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, lo que agravó la nueva crisis política entre ambos países.

El ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, dijo que «sí se pagó recompensa» para que «Granda quedara en manos de la policía en territorio colombiano, en la ciudad de Cúcuta», sin confirmar ni negar su secuestro en Caracas, informó radio Caracol.

«No vamos a revelar los nombres de quienes lo entregaron porque se atentaría contra la credibilidad del gobierno», declaró.

La captura del miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -quien cuenta con nacionalidad venezolana-causó una seria controversia entre Venezuela y Colombia, ya que para el presidente Hugo Chávez se trató de un secuestro producido en Caracas, violatorio de la soberanía de su país
.

Sobre el tema, el ministro Uribe sostuvo ayer que, como los policías colombianos se hicieron cargo de Granda en Cúcuta,«jamás violaron la soberanía de Venezuela, pues no ingresaron a su territorio».

Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Nicolás Maduro, dijo que la admisión del gobierno de Colombia de que pagó recompensas por la captura de Granda «pareciera probar su secuestro (en Caracas), y eso es muy grave».

«Es muy grave si se produjo ese secuestro y, más grave aún, si se produjo por órdenes de algún ministro o alto funcionario del gobierno colombiano», dijo Maduro a la televisión pública de su país, VTV.

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