York - El casi mítico hombre de la gabardina que susurraba, entre humo y en un garaje, los secretos de Richard Nixon a los periodistas del «The Washington Post» puede dejar de ser un misterio en pocos días. «Garganta Profunda», cuya filtración destapó el Watergate y consiguió la dimisión del presidente, está fatalmente enfermo. El «Post» ya está escribiendo el obituario que revelará su identidad, tal y como prometió hace más de 30 años.
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La última teoría sobre el hombre misterioso supondría una doble noticia. Según Adrian Havill, autor de « Verdad profunda», una biografía sobre Carl Bernstein y Bob Woodward, los periodistas que destaparon el escándalo, quien está al borde de la muerte y quien se descubrirá como «Garganta Profunda» es el ex presidente George H.W. Bush, entonces embajador de EE.UU. ante la ONU y marginado por Nixon. Aunque vivía en Nueva York, Bush solía volver a su casa de Washington los fines de semana, casualmente el período preferido para los encuentros de los periodistas con su fuente (siete de las ocho conversaciones cara a cara reveladas por Woodward sucedieron en fin de semana).
En la Web líder de noticias sobre periodismo de EE.UU., poynter.org, Havill cuenta que empezó a investigar esta posibilidad cuando el hijo del ex presidente, George W. Bush, dio acceso ilimitado a Woodward para que escribiera dos libros sobre él. La identidad de «Garganta Profunda», o simplemente «Garganta», como lo llaman los expertos watergólogos, se conocerá «un día muy pronto», según escribió el domingo anterior en «Los Angeles Times» John Dean, asesor de la Casa Blanca durante la Administración Nixon. Dean asegura que ni él mismo sabe cuál de sus colegas era el filtrador y que su estado de salud le ha llegado a través de una tercera persona. Woodward admite que su fuente se encuentra en las últimas y Ben Bradlee, ex director del «Post» y el único junto a los periodistas que conoce su nombre, está escribiendo su obituario, según Dean.
• Fumador y bebedor
La Universidad de Texas compró en 2003 todas las notas y archivos de Woodward y Bernstein, a excepción de los documentos que mencionan a «Garganta», por cinco millones de dólares, aunque las anotaciones con el famoso nombre se guardan en un lugar secreto. Sólo se sabe que «Garganta» fumaba y bebía whisky.
Un profesor de la Universidad de Illinois, William Gaines, que lleva cuatro años investigando el caso con sus estudiantes, asegura que Bush senior no podía tener acceso a tanta información entonces. Además, al menos que se sepa, el padre del actual presidente no sufre ninguna enfermedad terminal. Según el estudio de Gaines, basado en las 16.000 páginas de archivos del FBI sobre el Watergate y en notas inéditas de los periodistas, la mayoría de las filtraciones provinieron del despacho de Dean. Su teoría es que «Garganta» es Fred Fielding, viceconsejero del presidente. Sin embargo, Fielding, segundo en la oficina de Dean, negó que él fuera el hombre y Woodward comentó que «Garganta» no mintió en público sobre su identidad. Otra de las teorías es que «Garganta» fuera en realidad gargantas, es decir una composición ficticia de los periodistas para adornar la investigación que comenzó el 17 de junio con el asalto nocturno al cuartel general de los demócratas en el complejo Watergate de Washington y que terminó con la renuncia de Richard Nixon el 9 de agosto de 1974.
Sin embargo, Woodward parece apuntar a una sola persona. Cuando la semana pasada le preguntaron por qué, más de tres décadas después, la fuente quiere seguir en el anonimato, el periodista dio una respuesta que podría alimentar la teoría de un ex presidente o una figura muy pública. «Cuando sepas quién es, cuando esa historia sea contada, tu reacción será, 'ahora lo entiendo', porque la persona quiere el anonimato. Y contestar esa pregunta te llevaría a descubrirlo», dijo Woodward.
A la espera del nombre, el único «Garganta Profunda» seguro es el filme porno de 1972 así titulado y que casualmente se reestrena en Estados Unidos esta semana.
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