Se perfilan ya los premios y castigos de la posguerra
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Un soldado de la coalición obliga a civiles iraquíes a detenerse para ser controlados. Una imagen que se repite en una guerra que replanteará el sistema de relaciones internacionales.
Gran Bretaña: Tiene cerca de 50.000 militares implicados en la invasión. Unió desde hace más de medio siglo sus decisiones políticas y estratégicas a la Casa Blanca. Tendrá en consecuencia injerencia en el destino político y económico de Irak, y continuará siendo la mano derecha de Estados Unidos.
Israel: En este caso, la victoria de EE.UU., deseada por el gobierno israelí, probablemente tendrá un costo alto para sus intereses, teniendo en cuenta la posición extrema de importantes aliados de Ariel Sharon. Con la furia del mundo árabe, Israel teme que EE.UU., por la necesidad posterior de pacificar el Medio Oriente pueda verse estimulado a impulsar la creación de un Estado Palestino, reclamado por gran parte de la comunidad internacional. Washington va a necesitar reconstruir puentes con Europa y Rusia y, a su vez, ayudar a los gobiernos aliados árabes a que calmen a su población.
España: Sin dudas, George W. Bush va a recompensar las gestiones de José María Aznar, con quien tiene una gratitud personal por el alto costo que pagó el español en Europa y en su propio país. Es previsible la participación de España en la reconstrucción y el negocio petrolero iraquí. Pero habrá que ver si las recompensas no llegan demasiado tarde para el actual oficialismo. Por lo pronto, Aznar debería resignarse a que no será presidente de la Unión Europea, un cargo que ahora no existe, pero que el mandatario español aspiraba a crear y ocupar.
Francia: El gobierno de Jacques Chirac vio la oportunidad de llevar a Francia a erigirse como contrapeso de Estados Unidos y como líder de Europa. Más allá de la distancia de la magnitud económica entre París y Washington, y el abismo militar, EE.UU. puede complicar las aspiraciones francesas si logra arruinarle el frente europeo. Y Bush puede hacerlo. Hay una docena de ex países soviéticos dispuestos a beneficiarse de esa estrategia.
Rusia: Vladimir Putin había consolidado su poder de la mano de Estados Unidos. Desde la debilidad que da la rendición, su país se limitó a aceptar la unilateralidad del gobierno de George W. Bush en sus proyectos de reflotar la militarización del espacio y el desarrollo nuclear, a cambio de la asistencia financiera. Pero desde el inicio de la guerra, Rusia, que amenazó junto a Francia con el veto en el Consejo de Seguridad, pasó al frente en la oposición a la invasión, y renacieron entonces las denuncias de espionaje y de provisión ilegal de armas por parte de empresas rusas al régimen de Saddam Hussein.
Alemania: El socialismo alemán usó la oposición a EE.UU. como tabla de salvación para la reelección de Gerhard Schröder. Pero la economía naufraga y los democristianos (aliados de la Casa Blanca) ganan las elecciones regionales. Estados Unidos puede arrinconar a Francia, pero no si se le suma en la adversidad Alemania. No llamaría la atención que la administración estadounidense busque no confrontar directamente con Berlín.
Colombia: El gobierno de Alvaro Uribe hizo una apuesta para combatir a la guerrilla de las FARC con el brazo estadounidense, y en esta estrategia se entiende su apoyo al ataque a Irak.
Chile: Puede ser un sancionado. Chile cerró el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, con Corea del Sur y México, pero se pospuso una y otra vez un tratado de este tipo con Estados Unidos. El voto de Chile fue uno de los que EE.UU. no consiguió en el Consejo de Seguridad, aunque sea para tener una mayoría moral frente al veto francés. Hubo ofertas de todo tipo, pero el gobierno de Ricardo Lagos hasta propuso en los días finales de la sesión del Consejo un nuevo plazo para Irak mucho mayor, lo que irritó a la Casa Blanca. EE.UU. ya anunció una postergación de las negociaciones para alcanzar con Chile un acuerdo de Libre Comercio.
Venezuela: Es sabido que Hugo Chávez en Venezuela, segundo país proveedor de petróleo a Estados Unidos, irrita a Bush y ahora lo volvió a hacer. Este país es la mayor molestia de Sudamérica para la Casa Blanca y no hay dudas de que los republicanos prefieren que lo gobierne alguien distinto a Chávez Frías.
México: Tampoco cedió a las tentaciones del otro lado del río Bravo, pero su caso es distinto. Allí el NAFTA está vigente y a Washington no le conviene distanciarse de un país con el que tiene que resolver periódicamente el flujo migratorio según los vaivenes de la economía, amén de la presencia (y peso electoral) de cinco millones de mexicanos en EE.UU.
Brasil: La oposición al ataque estadounidense del Brasil de Lula Da Silva, pertenece a la órbita de una necesidad cultural y de autopercepción similar a la de Francia, salvando las distancias. Es más que obvio que si Fernando Henrique Cardoso no se hubiera ido todavía del Planalto, la posición brasileña hubiera sido la misma. No parece factible que Washington intente sancionar a Lula si la creación del ALCA sigue siendo un objetivo, aunque la desconfianza entre ambos países permanecerá intacta.
Argentina: Según el Departamento de Estado norteamericano, la Argentina «es neutral». Según el presidente Eduardo Duhalde está en contra de la guerra, «no es neutral» pero no habría sanciones contra el país porque la administración Bush «ya le dio la espalda». Según el canciller Carlos Ruckauf, Saddam Hussein «tiene armas de destrucción masiva y financia a terroristas», pero no hay que invadir «porque no tiene que pagar el precio la población iraquí». Ruckauf dio por cierto lo que Bush sostiene, y lo que no pudieron comprobar los inspectores de armas de Naciones Unidas, principal argumento de los opositores a la guerra. Esta ambigüedad, y la histórica necesidad de EE.UU de crear un contrapeso a Brasil en la región, puede no ser del todo negativa para la Argentina en el nuevo mundo unipolar.
APOYO ACTIVO Y EFECTIVO A EE.UU.
APOYO ACTIVO
Turquía, Italia, Colombia, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Bolivia, Panamá, Corea del Sur, Japón, Portugal, Polonia, Albania, Bulgaria, Croacia, Emiratos Arabes Unidos, Eslovaquia, Hungría, Lituania, Omán, República Checa, Ucrania, Afganistán, Azerbaiyan, Eritrea, Etiopía, Estonia, Filipinas, Georgia, Holanda, Islandia, Letonia, Lituania, Macedonia, Rumania, Uzbekistán.
OPOSICION MUY ACTIVA
Francia, Rusia, Alemania, Siria, Bélgica.
OPOSICION
China, Canadá, Corea del Norte, Irán, Brasil, Chile, México, Venezuela, Cuba, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Perú, Eslovenia, Egipto, Líbano, Jordania, Marruecos, Libia, Túnez, Sudán, Arabia Saudita, Yemen, Sudáfrica, Gambia, Angola, Camerún, Guinea, Pakistán y la Argentina. Países del Movimiento No Alineados (114).




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