2 de abril 2003 - 00:00

Se profundiza la guerra con imprevista muerte de civiles

En toda guerra, es inevitable que mueran civiles, más aún cuando los ataques se realizan principalmente mediante fuertes bombardeos sobre ciudades. Pero la cantidad de víctimas (mujeres y niños en su mayoría) está llegando a un número imprevisto. Ayer se conocieron informes que hablan de decenas de muertos, aunque es difícil precisar cifras, porque muchos cuerpos permanecen bajo escombros. Es lógico pensar que en la medida en que la guerra avance, con enfrentamientos ya dentro de los centros urbanos, estos hechos se multipliquen. Un costo que el presidente George W. Bush está empezando a pagar por las críticas fuera de su país, pero también ya dentro de EE.UU. La prensa norteamericana cuestionó duramente ayer estas acciones. Anoche, Bagdad volvía a ser bombardeada, y en Kerbala, a 80 kilómetros de la capital, se registraban nuevos combates entre las fuerzas de la coalición y la Guardia Republicana iraquí. Saddam Hussein no apareció por TV como se esperaba, pero se difundió un comunicado en el que vuelve a llamar a su pueblo a la Yihad, la guerra santa. Algo que incentivará los ataques suicidas contra soldados de EE.UU. y británicos, pero también contra otros objetivos en todo el mundo.

Un iraquí llora a su madre, una de las numerosas víctimas civiles de los combates en Hillah.
Un iraquí llora a su madre, una de las numerosas víctimas civiles de los combates en Hillah.
Washington y Bagdad (AFP, ANSA, DPA, El Mundo) - Las muertes de civiles iraquíes crecen día a día, al tiempo que imágenes por TV e Internet de niños mutilados, mujeres aterrorizadas y masas de personas desesperadas por conseguir ayuda humanitaria, elevaron el grado de las críticas a EE.UU.

Ayer un bombardeo norteamericano sobre una región agrícola al sur de Bagdad terminó con la masacre de decenas de civiles, en una operación militar calificada de «verdadero horror» por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC). (Ver aparte.)

El director del hospital de la ciudad de Al Hilla, en la provincia de Babilonia, situado a 5 kilómetros del lugar del bombardeo, informó 33 civiles muertos (9 niños) y 310 heridos.

En el hospital, un gran número de niños heridos yacían en el suelo, cubiertos por mantas, a falta de camas.

En el sitio del bombardeo, decenas de restos de lo que parecían ser bombas de fragmentación equipadas de pequeños paracaídas, conocidas como racimo, estaban esparcidos por el suelo.

• Combustible

Soldados iraquíes recogían los restos de bombas disparadas, según los testigos, por aviones de la coalición anglo-norteamericana. Los soldados vertieron combustible sobre los restos apilados antes de prenderles fuego.

Según el portavoz del CICR en Bagdad,
Roland Huguenin-Benjamin, las víctimas de este bombardeo que se produjo en un lugar llamado Hindiya, en la periferia de Al Hilla (a 80 km de Bagdad), son todas civiles, «agricultores, mujeres, niños».

En la misma región,
quince miembros de una misma familia murieron el lunes a la noche cuando un cohete disparado desde un helicóptero Apache alcanzó la camioneta en que viajaban, relató el único superviviente de este drama. Huían de los combates en Nassiriya, a 350 km al sur de Bagdad, cuando fueron blanco de un helicóptero de combate norteamericano Apache, en la localidad de Haidariya (80 km al sur de Bagdad).

• Ataúdes

El superviviente, Razek Al Kazem Al Jafaj, explicó que había perdido a su esposa, a sus seis hijos, a sus padres, a sus tres hermanos y a sus cuñadas, y les mostró los ataúdes.

En Mosul, en la región del Kurdistán, al menos 21 civiles iraquíes resultaron muertos y otros 75 heridos en un bombardeo anglo-norteamericano a un poblado cristiano del norte de Irak, informó la cadena qatarí Al Jazeera. El ataque tuvo lugar en la aldea de Barcala.

Bagdad vivió una nueva jornada de intensos bombardeos en los que, según el portavoz del gobierno iraquí,
Mohammed Saíd Al Sahaf, murieron 19 civiles entre la noche del lunes y la mañana de ayer, entre ellos cuatro menores en el barrio residencial Al Amín.

En Doha, el Comando Central Norteamericano (Centcom), al ser interrogado sobre las víctimas civiles de Al Hilla, dijo que no tenía «ningún comentario» al respecto, y cifraron el número de muertos civiles en 420 y 4.000 los heridos desde el comienzo de la guerra (cerca de 800 y 5.000 para el régimen iraquí).

• Responsabilidad

Estados Unidos insiste en que toda la responsabilidad le cabe al régimen iraquí, acusándolo de «colocar equipos militares cerca de viviendas y de instalaciones civiles».

La población y la prensa estadounidenses se impactaron al confirmarse oficialmente la noticia de que siete mujeres y niños fueron acribillados en Najaf el lunes, y en Gran Bretaña se armó un revuelo con el caso de dos soldados que desertaron por negarse a disparar sobre civiles. «La culpa de que hayan muerto es de Saddam», aseguró Ari Fleischer, el portavoz del presidente norteamericano, George W. Bush.

Fleischer argumentó que «el presidente Bush está convencido de que lentamente pero inexorablemente, conquistaremos el corazón y la mente de los civiles iraquíes cuando vean que aumenta la seguridad en la región y cuando vean llegar la ayuda humanitaria». Mientras tanto, la ayuda humanitaria tarda en llegar a las grandes ciudades de Irak. «No sólo en Bassora (sur de Irak) la situación humanitaria es preocupante», denunció el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

En Londres, se confirmó que dos soldados británicos que cuestionaron la legalidad de la guerra fueron devueltos a Londres y podrían enfrentar sanciones disciplinarias. Su asesor legal,
Gilbert Blades, indicó que «expresaron dudas acerca de si podrían recibir órdenes de disparar contra civiles inocentes».

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