Washington (AFP) - El componente de ayuda militar de los Estados Unidos al plan Colombia, supuestamente dirigido únicamente a la lucha antinarcóticos, se verá bajo renovadas presiones políticas en caso de un recrudecimiento de las operaciones contrainsurgentes en Colombia, advirtieron analistas en Washington.
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En el marco de la actual campaña antiterrorista, muchos en los EE.UU. apoyarían ayuda militar para combatir las guerrillas, pero otros tantos se opondrían en el Congreso y jugarían un papel importante las violaciones a los derechos humanos atribuidas a los militares y paramilitares colombianos.
El secretario de Estado, Colin Powell, afirmó ayer que los Estados Unidos respaldarán cualquier decisión que adopte el presidente colombiano, Andrés Pastrana, sobre la continuación o no del proceso de paz, al término del plazo de 48 horas que dio el miércoles a la noche a las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para abandonar la zona de distensión que ocupan en el sur del país.
«Apoyaremos la decisión que Pastrana ha tomado o tomará en los próximos dos días», dijo Powell, añadiendo que Washington se mantiene «en estrecho contacto con el gobierno colombiano».
Powell dijo esperar, sin embargo, que la decisión de Pastrana «no aliente nueva y seria violencia», indicó. El secretario de Estado coincidió con el líder colombiano en responsabilizar a las FARC por la interrupción de las negociaciones de paz y lamentó que los líderes de la guerrilla marxista hayan desaprovechado «la oportunidad que les presentó el presidente Pastrana para entrar en negociaciones serias que condujeran a un acuerdo de paz».
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