Reikiavik (EFE, Reuters, AFP) - Después de varios meses de negociaciones, los ministros de Exteriores de los 19 países de la OTAN y de Rusia acordaron ayer la creación de un Consejo «a veinte», en el que tomarán decisiones en pie de igualdad sobre una serie de asuntos de mutuo interés «sobre el principio del consenso», y que simbolizará su acercamiento tras los atentados del 11 de setiembre y pondrá punto final a la Guerra Fría.
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El acuerdo fue anunciado tras una reunión de los ministros de Exteriores de los países de la OTAN con su colega ruso, Igor Ivanov, en la simbólica ciudad de Reikiavik, donde en 1986 el ex líder soviético Mijail Gorbachov y el entonces presidente de EE.UU., Ronald Reagan, comenzaron el camino del desarme y la distensión.
En tanto, mientras sellaba su amistad con la OTAN y EE.UU., el Kremlin decidió reforzar sus lazos militares con sus vecinos ex soviéticos y creó un nuevo bloque regional calificado ya como el nuevo Pacto de Varsovia de la retaguardia rusa.
Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Rusia acordaban la creación de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, dotada de un apéndice armado bajo mando único, la fuerza de intervención rápida del Tratado de Seguridad Colectiva (TSC). Si bien en Moscú ya se dio la voz de alarma sobre el riesgo de que el apuntalamiento de una alianza defensiva pueda ser entendido en Occidente como una bofetada al clima de distensión que prevalece hoy día, el presidente ruso, Vladimir Putin, señaló que éste «no está dirigido contra alguien en concreto, sino contra la amenaza a la que se enfrenta actualmente el mundo», en referencia al terrorismo internacional.
Mientras, en Reikiavik, los ministros dieron por concluido el acuerdo sobre los «principios, funcionamiento y programa de trabajo» del nuevo órgano, que será solemnemente firmado por los veinte jefes de Estado y de Gobierno aliados y ruso el 28 de mayo en Roma. Las áreas sobre las que tendrá competencias el nuevo consejo son la lucha contra el terrorismo, gestión de crisis, no proliferación, control de armas y medidas de confianza, defensa de misiles de teatro, búsqueda y salvamento en el mar, cooperación militar y reforma de defensa y emergencias civiles, así como nuevos peligros y amenazas.
El secretario general de la Alianza, George Robertson, dijo que esa relación «es sólo la lista inicial» y que «queremos poner el acento en buscar posiciones comunes, soluciones comunes y, si fuera apropiado, acciones comunes».
Al mismo tiempo, destacó que el nuevo órgano preservará la «autonomía» tanto de la OTAN como de la Federación Rusa y no consideró imposible que se puedan alcanzar decisiones a «veinte», aunque reconoció que muchas veces es difícil conseguirlo entre los socios atlánticos.
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