14 de julio 2007 - 00:00

"Sería peligroso para nuestro país una retirada de Irak"

Sería peligroso para nuestro país una retirada de Irak
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo hoy que "sería peligroso para nuestro país" comenzar una retirada de las tropas norteamericanas de Irak, tal como vienen reclamando la oposición demócrata y un creciente número de legisladores republicanos.

Según Bush, una retirada "significaría entregar el futuro de Irak a al Qaeda", la organización terrorista internacional considerada responsables de los atentados del 11 de setiembre del 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York.

"Comenzar a traer de vuelta a casa a nuestras tropas antes de que nuestros comandantes nos digan que estamos listos sería peligroso para nuestro país", dijo Bush en su habitual discurso radial sabatino.

"Significaría -agregó- entregar el futuro de Irak a al Qaeda, arriesgar una catástrofe humanitaria y permitir a los terroristas establecer un refugio seguro en Irak y tomar control de los enormes recursos petrolíferos que pudieran usar para financiar nuevos ataques contra Estados Unidos".

Además, advirtió, "aumentaría la probabilidad" de que las tropas estadounidenses tengan que "regresar" a Irak "para enfrentar un enemigo aún más peligroso".

Esta semana fue difícil para Bush en el frente doméstico de la guerra en Irak.

Un cada vez mayor número de senadores de su partido republicano están expresando apoyo a las iniciativas demócratas para empezar a establecer una fecha para la retirada, y un reporte provisional reveló que el gobierno en Irak no está cumpliendo con todas las metas impuestas para seguir contando con la asistencia estadounidense.

Sin embargo, Bush reiteró que seguirá adelante con su nuevo plan para Irak y que esperará a conocer el informe que su principal comandante en el terreno, el general David Petraeus, presentará en setiembre próximo antes de evaluar un cambio de dirección en sus políticas para el país ocupado.

"La mayoría de los estadounidenses quieren ver dos cosas en Irak: quieren ver triunfar a nuestras tropas, y quieren ver que nuestras tropas comiencen a volver a casa", afirmó Bush.

"Podemos hacer ambas cosas, y lo haremos", aseguró.

El presidente explicó a sus oyentes que la estrategia que lleva ahora adelante la Casa Blanca en Irak "es considerablemente diferente a la que seguíamos el año pasado".

En el 2006, reconoció, "quedó claro que nuestro enfoque en Irak no estaba funcionando, por lo tanto, consulté a mi equipo de seguridad nacional, a los jefes de estado mayor conjunto, a comandantes militares y a personal diplomático en el terreno" y "luego de escuchar estos consejos, en enero anuncié un nuevo camino hacia delante, enviando refuerzos para ayudar a los iraquíes a proteger su pueblo, mejorar sus fuerzas de seguridad, y avanzar el difícil proceso de reconciliación tanto al nivel nacional como al local".

Pero los resultados de la nueva ofensiva norteamericana en Irak no convence a los demócratas, a una importante porción de los legisladores republicanos ni al público estadounidense.

Las encuestas siguen señalando una amplia insatisfacción por la situación en Irak -donde la violencia no cesa y se siguen sumando bajas norteamericanas- y los republicanos temen sufrir en las elecciones del 2008 una debacle similar a la que experimentaron en noviembre último, cuando los demócratas recuperaron el control del Congreso.

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