Islamabad (AFP, ANSA) - Pakistán completó ayer las pruebas del misil balístico con capacidad nuclear Hataf-3, lo que elevó la tensión con la India a tal punto que el primer ministro, Atal Behari Vajpayee, dijo en un mensaje por televisión que la paciencia de su país «tiene un límite». En tanto, las potencias occidentales tratan de evitar un conflicto de consecuencias imprevisibles mediante un bloqueo de último momento en la venta de equipos militares y una probable mediación del presidente de los EE.UU., George W. Bush.
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«Este fue el primer test del misil Ghaznavi (Hataf-3), que puede transportar ojivas nucleares con un alcance de 290 kilómetros», y los datos indican que «todos los parámetros han pasado la prueba con éxito», indicó el general Mohammad Aziz, presidente del estado mayor conjunto. Además, consideró que la superioridad numérica del vecino país ha quedado anulada por el desarrollo de las capacidades nucleares por parte de Pakistán, aunque voceros indios indicaron que su capacidad defensiva «no se siente perturbada».
El presidente estadounidense declaró en Rusia, en donde concluyó una visita oficial, que está dispuesto a «encontrar una salida» para evitar la confrontación. Se trata de dos países aliados de Washington que cumplen un papel clave en la lucha contra el terrorismo en el centro y el sur de Asia.
«Debemos ocuparnos de nuestra seguridad. La comunidad internacional debe comprender que hay un límite para la paciencia de India», advirtió el jefe de gobierno indio, Vajpayee. Por su parte, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, declaró a «The Washington Post» que las relaciones entre ambas potencias nucleares, que ya se enfrentaron en tres guerras desde su independencia de Gran Bretaña en 1947, «se deterioraron» y confirmó un masivo despliegue de fuerzas en torno a la provincia de Cachemira, que actualmente se encuentra en una jurisdicción dividida entre ambos países.
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