2 de noviembre 2007 - 00:00

Severo choque político por sentencia del 11-M

Madrid - El Gobierno español y el principal partido de la oposición, el conservador Partido Popular (PP), se enfrentaron ayer en un cruce de acusaciones políticas, un día después de conocer la sentencia por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los que murieron 191 personas y 1.841 resultaron heridos.

El ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, compareció ayer ante los medios de comunicación para insistir en que, según los hechos probados incluidos el fallo judicial presentado el miércoles, todos los autores materiales de los atentados son «extremistas islamistas» que fueron condenados en la sentencia o que se suicidaron días después en una localidad próxima a la capital.

Según la sentencia de la Audiencia Nacional española, la matanza del 11 de marzo de 2004 en cuatro trenes en Madrid fue obra de terroristas «yihadistas»; descarta la implicación de la organización terrorista vasca ETA, como apuntaba la llamada «teoría de la conspiración» apoyada por algunos sectores; y deja sin autor intelectual de los hechos, al quedar absuelto uno de sus presuntos «cerebros».

El ministro pidió a la oposición que una vez conocida la sentencia por los atentados del 11M, acepte la autoría «yihadista» de la masacre y reconozca que el grupo terrorista vasco ETA no tuvo nada que ver, como apuntaron en un primer momento.

Sobre la ausencia de un autor intelectual de los atentados denunciada por el PP y la posibilidad de «seguir apoyando cualquier otra investigación» anunciada por su líder Mariano Rajoy, el ministro aseguró que sólo pretende desviar la atención.

  • Reclamo

    Rubalcaba instó a Rajoy, a que reconozca la autoría islamista de los atentados para «no cerrar en falso» el caso y poder trabajar juntos para que una masacre así no se vuelva a repetir.

    «Le pido a Rajoy que repita conmigo, con los jueces y con las Fuerzas de Seguridad: ETA no ha sido», dijo.

    Preguntado por la falta de una mención expresa en el fallo del tribunal a la guerra de Irak -en la que España participaba en el momento de los atentados-, el ministro consideró que la conexión entre ambos hechos no tenía por qué aparecer en la sentencia, y alertó de que «desde el punto de vista político, tenemos que ser cuidadosos con esa vinculación».

    En este sentido, el portavoz en el Parlamento del principal partido de la oposición, Eduardo Zaplana, que también compareció en rueda de prensa, pidió al presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero que declare « rotundamente que Irak no motivó los atentados del 11-M.

    Según Zaplana, el partido socialista aprovechó esta hipótesis para ganar las elecciones generales que se celebraron tres días después de los atentados y en las que los socialistas se impusieron a los populares, que gobernaban en ese momento y cuyo Ejecutivo decidió enviar tropas españolas a la guerra de Irak. El portavoz popular considera que el hecho de que su partido acate y respete la sentencia no impide que algún día «se puedan esclarecer otros aspectos relacionados con el atentado que sean a satisfacción de todos».
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