Severo golpe a ETA: cayó en Francia su máximo jefe militar
Las fuerzas de seguridad francesas, en colaboración con sus pares españolas, descabezaron ayer la conducción militar del grupo terrorista vasco ETA al arrestar a su líder, Juan Antonio Olarra Guridi, y a su compañera y número dos, Ainhoa Múgica Goñi. El golpe, un espaldarazo para la política antiterrorista de línea dura de José María Aznar, llega en momentos en que el separatismo vasco radical asiste al desmembramiento de su ala política.
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• Sucesor
También, según las autoridades españolas, los dos pertenecieron al temible Comando Donosti de la banda.
Olarra Guridi y Múgica Goñi, de 32 años, están ambos procesados en relación con el asesinato del ex presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente, el 14 de febrero de 1996.
Al supuesto jefe militar de la ETA se lo vincula con nueve asesinatos como miembro de los comandos Madrid y Donosti de la ETA.
Olarra Guridi y Múgica Goñi huyeron de la policía española en Bernidorm en 1994 y su pista se perdió hasta que reaparecieron en el Comando Madrid en 1995.
La policía española distribuyó por todo el territorio nacional en diciembre de 1999 las fotografías de Olarra Guridi y Múgica Goñi, así como las de Julia Moreno Macuso y Javier Abaunza Martínez, ambos detenidos ya en Francia, por sus presuntos vínculos con el Comando Madrid.
En tanto, en otro hecho destinado a acorralar al separatismo vasco radical, el Parlamento regional de Navarra (norte) aprobó ayer una resolución para la disolución del grupo parlamentario de la coalición independentista vasca Batasuna, considerado el brazo político de la ETA.
El presidente del Parlamento autonómico navarro, el socialista José Luis Castejón, dijo que Batasuna ha dejado de existir en esa cámara en donde estaba representado por siete parlamentarios. Castejón explicó que la resolución implica, además de la «desaparición» de Batasuna, la pérdida de subvenciones como grupo parlamentario y el pase de sus siete parlamentarios al grupo mixto.
El pasado 26 de agosto, el magistrado de la Audiencia Nacional de España Baltasar Garzón suspendió las actividades de Batasuna por un período de tres años ampliable a cinco, así como las manifestaciones u actos públicos en favor de ese partido y las subvenciones públicas que recibía como partido de parte de organismos públicos centrales, auto-nómicos o locales.
Batasuna, además, se enfrenta en paralelo a sendas demandas de ilegalización planteadas ante el Tribunal Supremo por el gobierno español y por la Fiscalía General del Estado que, por separado, han considerado que existen suficientes elementos que prueban los vínculos de esa coalición con la ETA.




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