Los hijos y la esposa de Stephen Scotten Helvenston asistían ayer a su funeral en Florida. Helvenston es uno de los civiles que murieron en Irak en los últimos días y que conmue ven a la sociedad estadounidense.
Washington (ASN, EFE, AFP) - «Una de las lecciones del 11 de setiembre es que debemos estar a la ofensiva, y lo estamos haciendo», afirmó anoche el presidente estadounidense, George W. Bush, en la primera conferencia de prensa brindada este año por la guerra de Irak, que transita por el momento más crítico desde la caída del régimen de Saddam Hussein, en abril de 2003. El republicano anunció el envío de más tropas si son necesarias, refirmó el sentido de la guerra de Irak como parte de la lucha contra el terrorismo y anunció que «no más allá» de enero habrá elecciones libres en el país invadido.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Bush ratificó desde la Casa Blanca que «la soberanía volverá a manos iraquíes el 30 de junio» a través de la prevista asamblea de líderes regionales, aunque la presencia militar estadounidense será incrementada. «Tenemos 135.000 efectivos en este momento; depende de lo que solicite el general John Abizaid. Tendrá lo que necesite. Si se necesitan tropas suplementarias, las enviaré», dijo el jefe del comando estadounidense.
«Estaremos el tiempo que sea necesario para luchar por la libertad, ni un día más», enfatizó Bush, y agregó que «no somos una nación imperialista». El republicano denunció al líder chiita radical Moqtada al Sadr por apoyar a la organización palestina Hamas y a Hizbollah, que actúa principalmente en el Líbano, ambas consideradas terroristas por el gobierno estadounidense. «Al Sadr debe responder por los cargos que se le formulan», indicó Bush. No obstante, anunció su intención de contar con una resolución de la ONU sobre Irak, y rescató el apoyo del británico Tony Blair y del italiano Silvio Berlusconi. «Los atentados del 11 de setiembre necesitaban una respuesta. Se confirmó que Saddam tenía capacidad para producir armas químicas y misiles de largo alcance», afirmó argumentando a favor de la operación en Irak.
Bush reconoció que antes de los atentados del 11 de setiembre de 2001 no planeaba matar a Osama bin Laden, pero aquellos ataques terroristas le hicieron «hervir la sangre» y lo «llenaron de rabia». «Una de las lecciones emergentes del 11 de setiembre es que las amenazas emergentes hay que encararlas, y eso fue lo que hicimos. Otra lección es que debemos estar a la ofensiva, y lo estamos haciendo.»
Bush intentó matizar diciendo que en Irak no hay «una guerra civil. No es una insurrección popular, la mayoría de Irak está en situación estable y se opone a la dictadura». «La comparación con Vietnam envía un mensaje equivocado a los soldados que combaten en Irak», dijo Bush rechazando cualquier comparación perturbadora. El presidente evitó pedir disculpas ante una pregunta concreta y responsabilizó de las muertes de estadounidenses a Saddam Hussein.
Dejá tu comentario