17 de julio 2002 - 00:00

Siete israelíes murieron en un ataque terrorista

Paramédicos israelíes retiran a una de las personas heridas en el atentado palestino perperado ayer en Cisjordania.
Paramédicos israelíes retiran a una de las personas heridas en el atentado palestino perperado ayer en Cisjordania.
Tel Aviv (ANSA, Reuters, EFE, DPA) - Al menos siete personas murieron y otras 25 sufrieron heridas ayer cuando un micro con colonos fue emboscado en el norte de Cisjordania por palestinos que se hicieron pasar por soldados israelíes en una acción de la que el gobierno de Ariel Sharon acusó directamente al líder palestino, Yasser Arafat.

La matanza cerca de Emmanuel, asentamiento religioso judío del norte de Cisjordania, se consumó a horas de la reunión del «cuarteto» -Estados Unidos, Unión Europea (UE), Rusia y ONU-en Nueva York, (que se pronunció por la creación de un Estado palestino independiente y democrático en el plazo de tres años, aunque no a favor del alejamiento de Arafat) y después del encuentro en Alejandría entre el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el ministro de Defensa israelí, Benjamin Ben-Eliezer.

Testigos dijeron que tres hombres armados, vestidos como soldados israelíes, detonaron una bomba junto al autobús a la entrada de Emmanuel, un asentamiento de judíos ultraortodoxos. La explosión hizo que el vehículo, con carrocería a prueba de balas, se detuviera y los asaltantes después balearan a las personas que salían del mismo, dijeron fuentes médicas. Los militantes palestinos huyeron y el ejército israelí lanzó una operación de búsqueda.

La emboscada demostró una despiadada técnica militar y fue reivindicada por las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, la milicia vinculada a Al Fatah, el movimiento de Arafat.

La Autoridad Palestina (AP) afirmó en un comunicado que rechaza «cualquier operación contra civiles, israelíes y palestinos», y advirtió que «la paz y la seguridad no pueden lograrse a través de medios militares» sino políticos.

«Los palestinos, como los de Hezbollah, tratan por todos los medios de minar la capacidad de resistencia de la sociedad israelí. Consideran a Israel una sociedad opulenta, no preparada para combatir y enfrentar las pérdidas», conjeturó el nuevo jefe de Estado Mayor, general Moshe Ayalon, en su primera audiencia frente a la Comisión de Exteriores y Defensa del Parlamento. En esa línea, agregó que el conflicto con los palestinos concluirá después de que hayan comprendido que con la violencia y el terrorismo no podrán alcanzar ningún resultado.

De la posibilidad de retirarse de Cisjordania, reocupada por el ejército israelí -acusado a su vez de asesinar a civiles indefensos, incluidos niños-, el nuevo jefe de Estado Mayor no quiso ni siquiera oír hablar.

La sangrienta emboscada de la última jornada, entre cuyas víctimas figuraron también un niño y una mujer embarazada, fue el primer ataque en gran escala en las ciudades autónomas palestinas de Cisjordania desde que los militares israelíes las volvieron a ocupar, con excepción de Jericó.

Después del ataque, la radio militar israelí sostuvo que para el gobierno la responsabilidad por la acción es de la AP, que dirige Arafat.

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