El caso de Jeffrey Epstein volvió a quedar en el centro del debate político y judicial en Estados Unidos después una intervención inesperada de la primera dama, Melania Trump, en la Casa Blanca.
La primera dama negó cualquier participación en los delitos atribuidos al financista y pidió una audiencia pública con testimonios bajo juramento.
Las víctimas reclaman que la investigación avance sobre los funcionarios sin exponerlas nuevamente.
El caso de Jeffrey Epstein volvió a quedar en el centro del debate político y judicial en Estados Unidos después una intervención inesperada de la primera dama, Melania Trump, en la Casa Blanca.
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Sus declaraciones, en las que buscó despegarse de cualquier vínculo con el financista condenado por tráfico sexual, reactivaron una controversia que sigue generando impacto internacional incluso años después de su muerte en 2019.
La reacción no tardó en llegar: un grupo de sobrevivientes cuestionó sus palabras y la acusó de trasladar el foco de la responsabilidad hacia las víctimas.
La primera dama de Estados Unidos realizó una intervención pública inusual desde la Casa Blanca en la que declaró que "nunca tuvo relación" con Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell.
“Nunca he sido amiga de Epstein. Donald y yo fuimos invitados a las mismas fiestas que Epstein de vez en cuando, ya que coincidir en círculos sociales es común en la ciudad de Nueva York y en Palm Beach”, comenzó.
En su mensaje, sostuvo que no fue parte de los delitos investigados, que no tuvo conocimiento de los abusos y que las versiones que la relacionan con el financista condenado responden a campañas "malintencionadas y con motivaciones políticas".
"Desde hace años, circulan en las redes sociales numerosas imágenes y declaraciones falsas sobre Epstein y sobre mí. Tengan cuidado con lo que creen", explicó
Sin embargo, negó rotundamente que sus correos electrónicos a la cómplice del empresario, publicados dentro de los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia en enero de este año, fueran algo más que "correspondencia informal".
"Mi cortés respuesta a su correo electrónico no es más que una nota trivial", detalló.
En ese marco, pidió: "Hago un llamado al Congreso para que brinde a las mujeres que han sido víctimas de Epstein una audiencia pública centrada específicamente en las sobrevivientes, y les dé la oportunidad de testificar bajo juramento ante el Congreso, con el peso de un testimonio formal”.
Y continuó: “Todas y cada una de las mujeres deberían tener su día para contar su historia en público, si así lo desean, y luego su testimonio debería incorporarse de manera permanente al registro del Congreso”.
Durante su declaración, Melania buscó marcar una línea clara respecto a su historia personal y su vínculo con el presidente. "Epstein no me presentó a Donald Trump. Conocí a mi marido por casualidad”, señaló.
"Nunca tuve conocimiento de los abusos contra sus víctimas. Nunca estuve involucrada de ninguna manera. No fui participante. Nunca estuve en el avión de Epstein ni visité su isla privada", agregó y concluyó: "Nunca he sido acusada ni condenada legalmente por ningún delito en relación con la trata sexual, el abuso de menores y otros comportamientos repulsivos de Epstein".
La reacción de los sobrevivientes del caso Epstein fue inmediata y crítica. Un grupo cuestionó el pedido de Melania Trump de realizar una audiencia pública, al considerar que esa solicitud pasa nuevamente la carga del proceso hacia quienes ya declararon en múltiples instancias.
Dos de las denunciantes, las hermanas Maria y Annie Farmer, detallaron en un comunicado a los medios estadounidenses: "No podemos hablar en nombre de otras víctimas, pero lo que queremos es rendición de cuentas, transparencia y justicia".
Además, la acusaron de "trasladar la responsabilidad a las víctimas en un contexto politizado para proteger a quienes estan en el poder".
También remarcaron que el foco debería estar en la publicación completa del material y en el rol de las autoridades que aún deben dar explicaciones sobre el manejo del caso.
"Esto también desvía la atención de Pam Bondi (la ex fiscal general), quien debe responder por los archivos retenidos y la revelación de la identidad de las víctimas", explicaron y agregaron: "Esos fallos siguen poniendo vidas en riesgo mientras protegen a quienes los permiten. Los supervivientes han cumplido con su deber. Ahora es el turno de quienes ostentan el poder de hacer lo propio".
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