Solitario, callado y de personalidad perturbada
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Este es Cho Seung-Hui, según una foto difundida por la policía.
Su rostro quedó desfigurado al suicidarse, lo que dificultó
su identificación.
El periódico «Chicago Tribune» mencionó en su edición de ayer que se encontró una nota en su habitación en la que clamaba contra los «niños ricos», «la decadencia» y los « embusteros charlatanes» del campus. «Ustedes provocaron que hiciese esto», dice. El rotativo indicó que Cho murió con la inscripción «Ismail Ax» en tinta roja en uno de sus brazos, que, según «The New York Post», podría hacer alusión a algún pasaje bíblico o del Corán.
Los vecinos también lo describen como un alma solitaria. «Era muy callado, estaba siempre solo», dijo Abdul Shash, un residentede Centreville, en declaraciones publicadas ayer por el periódico «The Roanoke Times».
Según Shash, a Cho le gustaba jugar al baloncesto y no respondía cuando alguien lo saludaba. Ese carácter poco social se observa en la mayoría de asesinos en masa, explicó Kenna Quinet, profesora de Derecho Penal en Indiana Purdue University, Indianapolis.
Las estadísticas apuntan, en ese sentido, que 95% de los asesinos en masa son hombres, tienden a ser individuos solitarios que se sienten alienados y que, pese a su apariencia «normal», sienten un gran resentimiento. Quinet señaló que generalmente son personas «que han experimentado algún tipo de pérdida en una o más áreas, ya sea un fracaso escolar, laboralo amoroso y no tienen capacidad para hacer frente a las decepciones».
Tienden, además, a contarle a alguien sus planes justo antes de cometer el acto.
La experta indicó que una matanza como la registrada este lunes es muy distinta de las que cometen los asesinos en serie. «Los asesinos en masa son técnicamente suicidas, a diferencia de los homicidas en serie, que suelen tener motivos sexuales y operan durante períodos más largos», precisó Quinet.
Susan Lewis, una psiquiatra experta en Criminología del Hospital Tufts New England (Boston) también explicó que, pese a que se han identificado algunos rasgos, «es muy difícil predecir la violencia».
Lewis comentó que el joven surcoreano pudo haber sufrido lo que ella describe como una «herida narcisista devastadora», como resultado de una decepción amorosa -una de las hipótesis que se baraja en este caso-o algún otro fracaso.
Las personas que padecen lo que la psiquiatra caracterizó como «narcisismo patológico» tienen sentimientos de humillación y vergüenza y sienten un odio primitivo al percibir que su identidad ha sido violada.
Lewis reconoció, de todos modos, que ese tipo de individuos sigue siendo, en gran medida, un misterio: «Ojalá pudiéramos entender más sobre el fenómeno», apuntó.




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