Sorprendente oportunidad de paz en Medio Oriente
Contra todos los cálculos, Medio Oriente se asoma a una oportunidad de paz única. Desde hoy rige una tregua entre Israel y los terroristas de Hamas en Gaza, que debería cesar el aislamiento de ese empobrecido territorio y el acoso de los cohetes de los islamistas a la población del sur del Estado judío. Además, hay progresos para la creación de un Estado palestino, e israelíes y sirios avanzan en un diálogo para la devolución de los Altos del Golán. La gran novedad ayer fue la oferta de paz israelí al Líbano, que supondría la restitución de un pequeño enclave aún ocupado. Por la cultura tradicional de parte de su clase política, Líbano será siempre el segundo país en reconocer cualquier acuerdo de paz. La traba hoy es Hizbollah: aquel resabio de ocupación israelí es su único pretexto para mantener las armas, con las que actúa como ariete de Irán. ¿Podrán los debilitados liderazgos de un George Bush en vía de salida y de un Ehud Olmert acusado de corrupción empujar una paz que parece sorprendentemente al alcance?
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El Estado judío espera que una vez en marcha el alto el fuego, los islamistas accedan a dejar en libertad al soldado israelí Guilad Shalit, capturado en junio de 2006 por milicias terroristas, en un eventual canje de presos.
A la confirmación de la tregua se sumó ayer a la mañana el anuncio por el portavoz del primer ministro israelí, Mark Regev, de que Israel está interesado en mantener negociaciones directas y bilaterales para lograr un acuerdo de paz con el Líbano. «Israel desea la paz con el Líbano; mantenemos sendas negociaciones de paz con Siria y los palestinos y no existe una razón lógica por la que Israel y Líbano no puedan hablar», aseveró.
Regev subrayó que el gobierno israelí está preparado para abordar con Beirut «todas las cuestiones en disputa entre las dos partes, para que estén sobre la mesa de negociación».
Uno de los principales escollos entre los dos países son las conocidas como Granjas de Cheba, un pequeño territorio controlado por Israel. La ocupación de Israel de las Granjas es el argumento utilizado en el Líbano por la milicia chiita Hizbollah para continuar con su lucha armada y refutar así la exigencia de su desarme contenida en la Resolución 1.559 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tanto Israel como la ONU no reconocen a Cheba como territorio libanés, sino como parte de la meseta siria del Golán, conquistada por el Estado judío durante la Guerra de los Seis Días de 1967. Israel se retiró del resto del sur libanés en mayo de 2000, tras 22 años de ocupación, aunque la tensión entre los dos países nunca cesó y alcanzó su punto máximo durante la guerra del verano boreal de 2006.
La propuesta israelí fue rechazada tanto por Hizbollah como por el gobierno del Líbano. «Poner las Granjas de Cheba bajo el control de la ONU es parte de un plan que tiene por objetivo volver ilegítimas las armas de la resistencia», dijo un vocero de Hizbollah.
«La posición conocida del gobierno es que no proceden las negociaciones bilaterales entre Israel y Líbano. Líbano está apegado a la iniciativa de paz árabe que llama a una paz justa y global», afirmó la Presidencia del Consejo de Ministros.
El gobierno de Ehud Olmert mantiene negociaciones de paz directas desde diciembre con la Autoridad Palestina (AP), bajo los auspicios de EE.UU., destinadas a lograr un acuerdo que incluya el establecimiento de un Estado palestino independiente. Asimismo, Israel comenzó recientemente, con Turquía como mediador, conversaciones de paz con Siria, y a través de Alemania mantiene contactos indirectos con Hizbollah para el intercambio de prisioneros.



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