Nairobi, Kenya (Reuters) --Entre cánticos de alegría y bailes de guerreros con el pecho descubierto, el gobierno de Sudán y los rebeldes del sur del país firmaron un amplio acuerdo de paz ayer en Nairobi, capital de Kenya, que pone punto final a la guerra civil de 21 años.
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La firma del acuerdo estuvo a cargo del primer vicepresidente sudanés, Ali Osman Mohamed Taha; y del líder del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán (MLPS), John Garang, ante la presencia del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, y doce jefes de Estado y de gobierno de Africa. El conflicto se estima que causó la muerte de unos dos millones de personas, principalmente debido a las hambrunas y las enfermedades. Sin embargo, el acuerdo no cubre el otro conflicto que existe en la región de Darfur, al oeste del país más grande de Africa, donde desde hace casi dos años hay otro enfrentamiento que derivó en una gravísima crisis humanitaria.
Guerreros Dinka con el pecho descubierto, la cara pintada de blanco y taparrabos de piel de leopardo bailaron ante miles de exiliados y refugiados que ondeaban sus banderas. Además del cese el fuego, el acuerdo contempla una coalición provisional de gobierno, descentralización del poder, reparto de ingresos por petróleo y la posibilidad de que la mayoría cristiana animista del Sur vote por la secesión en 2011.
El gobierno musulmán de Sudán que preside Omar al-Bashir se enfrentaba a varios conflictos, aunque el del sur del país era el principal, ya que los rebeldes luchaban contra el gobierno desde 1983, cuando Jartum intentó imponer la «sharia» o ley islámica en todo el país.
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