5 de abril 2005 - 00:00

Sufrió Berlusconi un severo revés en comicios regionales

Silvio Berlusconi, junto a su canciller, Gianfranco Fini. El gobierno conservador sufrió una dolorosa derrota en los comicios regionales, antesala de los generales del año próximo.
Silvio Berlusconi, junto a su canciller, Gianfranco Fini. El gobierno conservador sufrió una dolorosa derrota en los comicios regionales, antesala de los generales del año próximo.
Roma (EFE, Reuters, ANSA) - La oposición italiana de centroizquierda vapuleó al gobierno conservador del primer ministro, Silvio Berlusconi, al arrebatarle seis regiones en los comicios celebrados el domingo y ayer.

Con el escrutinio ya muy avanzado, el centroizquierda, que lidera Romano Prodi, mantenía las cinco regiones en las que ya controlaba y conquistaba, salvo cambios de última hora, seis de las ocho que estaban en manos de la alianza gubernamental, que sólo retenía Lombardía (Milán) y Veneto (Venecia). Así, se imponía en 11 de los 13 distritos en pugna.

La oposición, ahora denominada La Unión, se queda con las regiones de Emilia-Romaña (Bolonia), Toscana (Florencia), Marcas, Campania y Umbria, y añade Piamonte (Turín), Calabria, Liguria (Génova), Abruzzo, Puglia y Lazio (Roma).

Prodi subrayó la importancia del resultado, dado que estas elecciones regionales se afrontaban como un ensayo de los comicios generales del próximo año, puesto que estaban llamados a las urnas más de 41 millones de electores.

A falta de que finalice el escrutinio, La Unión calcula que ha obtenido una diferencia en números de votos de más de seis puntos porcentuales.

Desde la alianza conservadora se reconoció el traspié y el ministro de Relaciones Exteriores y líder de Alianza Nacional (AN), Gianfranco Fini, admitió que, a partir de ahora, el gobierno «es políticamente más débil», aunque subrayó que no habrá elecciones anticipadas.

• Segundo plano

Los comicios regionales italianos, que eran parciales, ya que no se votaba en siete regiones, se han visto relegados a un segundo plano por la muerte del papa Juan Pablo II, que llevó a los partidos a suspender la campaña antes de su finalización. A escala nacional, La Unión opositora obtenía 52,3 por ciento de los votos, frente a 44,1 por ciento del oficialismo. La afluencia electoral fue de 71,4 por ciento en las regionales, 1,7 por ciento menos que en los comicios de 2000.

Berlusconi preparó a sus compañeros para un resultado pobre, diciendo que se esperaban cifras parejas. Pero los números fueron peores que los pensados
.

A pesar de los resultados, se escuchó una voz de optimismo por parte de los políticos de centroderecha. «Necesitamos una actitud positiva y constructiva porque todavía contamos con la posibilidad de volver al poder en 2006», dijo
Fabrizio Cichotto, vocero de Berlusconi.

Por su parte, el miembro de la oposición,
Antonio Di Pietro, dijo: «Berlusconi debe sacar las conclusiones y no prolongar la agonía un año más», en un llamado al primer ministro a renunciar. Según Francesco Storace, del ala derecha de la Alianza Nacional, aseguró que para el centroderecha las elecciones han sido una «masacre».

El gobierno de Berlusconi ha sido criticado en los últimos meses por haber participado en la coalición que ayudó a derrocar a
Saddam Husseim a despecho de que la mayoría de la población se declaraba en contra del enfrentamiento bélico en Irak. En marzo de este año, el presidente italiano había declarado que retiraría las tropas en setiembre, pero al día siguiente se retractó debido a presiones internacionales.

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