ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

8 de mayo 2009 - 11:16

Suiza: limpian el honor de la última bruja quemada en hoguera

ver más
Catherine Repond confesó todo lo que sus verdugos querían oír. Murió a los 68 años.
La última mujer quemada en la hoguera en Suiza acusada de "brujería" fue rehabilitada moralmente por el Gran Consejo (Parlamento cantonal) de Friburgo, que mediante una declaración solemne limpió su memoria.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Catherine Repond, alias Catillon, fue ejecutada en 1731 tras ser condenada a muerte por brujería, pero según varios historiadores, la víctima confesó bajo la tortura y se trató de un asesinato judicial, organizado por el poder oligárquico de la época para callar a una mujer que sabía demasiado sobre importantes personajes y sus tráficos, entre ellos el de falsificación de moneda.

La devolución del honor a Catillon fue promovida por dos diputados cantonales, Jean Pierre Dorand, historiador, y Daniel de Roche, quienes debieron conformarse con la reparación moral para la víctima y no pudieron lograr una rehabilitación jurídica.

Y es que, desde el punto de vista legal, la creación del Estado liberal de derecho en 1831 representó una ruptura definitiva con el Antiguo Régimen.

Por 69 votos a favor, 21 en contra y 8 abstenciones, los diputados cantonales adoptaron la resolución, no vinculante desde el punto de vista legal, con la oposición de los grupos políticos de derecha UDC y PLR, que consideraron que "más vale ocuparse de los problemas de nuestro tiempo".

Esta rehabilitación moral abarca no sólo a la última supuesta "bruja" y a otras acusadas del mismo crimen, sino también a todas las víctimas del Antiguo Régimen, como homosexuales, minorías religiosas, presos políticos y a todos aquellos que confesaron debido a la tortura.

La historiadora Josiane Ferrari-Clement, autora de un libro sobre Catillon, defiende la tesis de que los patricios locales querían deshacerse de un personaje incómodo, que sabía todo sobre el tráfico de moneda falsa.

Nacida en 1663, Catillon habitaba en el pueblecito de Villarvolard, que domina el lago de la Gruyere, donde llevaba una existencia bohemia y vivía sobre todo de la mendicidad.

Relacionada con ambientes poco claros y con mala reputación -al parecer entró en contacto con la banda que falsificaba moneda- nada en la vida de Catillon podía justificar -según la historiadora- que en su juicio por "brujería" los testigos la acusaran de todo tipo de males, desde que agriaba la leche hasta que estropeaba el queso o hacía enfermar al ganado.

Como ejemplo de lo que llegaba a decirse de ella, el beato Nicolas de Montenach, magistrado de Corbieres, la encerró en el calabozo en mayo de 1731 y la acusó de haberse convertido en zorro.
Y es que el otoño anterior, estando de caza, él mismo había herido a uno en la pata, y Catillon tenía un pie en muy mal estado.

Sometida a torturas, Catherine Repond confesó todo lo que sus verdugos querían oír: que asistía a ritos sabáticos, que bailaba con los demonios, que se había entregado al diablo en varias ocasiones, hasta que fue estrangulada y después quemada en septiembre de 1731, a la edad de 68 años.

Los archivos citados por la historiadora narran que durante los interrogatorios Catillon no cesó de exponer hechos que no eran tomados en consideración, incluso se atrevió a acusar a un cura de haberla violado.

Y durante el proceso, acusó concretamente a un tal Jacques Bouquet, un curandero que era el padre de dos hijos de su hermana, de haber instalado una estufa para fundir el metal con el que se hacía la moneda falsa.

La historiadora asegura que los jueces hicieron oídos falsos a todo porque tenían miedo. Sabían que Catillon tenía relaciones entre el patriciado de Friburgo.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias