24 de agosto 2007 - 00:00

Taxistas, en guerra en Nueva York: rechazan el control satelital

Miles de taxistas de Nueva York amenazan con un paro en setiembre si las autoridadesno desisten de su idea de monitorear sus movimientos con un sistema de rastreopor GPS.
Miles de taxistas de Nueva York amenazan con un paro en setiembre si las autoridades no desisten de su idea de monitorear sus movimientos con un sistema de rastreo por GPS.
Nueva York (El Mundo, AFP) - Los taxistas de Nueva York están en pie de guerra... por el GPS. En su opinión, la obligación de disponer de un sistema de rastreo por satélite es, más que una ayuda para circular por las calles de la Gran Manzana, una violación de su «derecho a la intimidad».

Por lo pronto, han convocado una huelga de 48 horas el 5 y el 6 de setiembre -la primera de estas características desde 1998- que amenaza con sembrar el caos en la ciudad.

Su reivindicación es muy simple: « Empezaremos la huelga a las 5 de la mañana si la Comisión de Taxis y Limusinas (TLC, por sus siglas en inglés) no anula su proyecto de instalar un GPS en cada coche», explicó Bhairavi Desai, que lidera la principal asociación profesional del sector, que representa a 8.400 conductores.

Según Desai, «por supuesto, cancelaremos la huelga si antes la ciudad cumple con nuestras demandas: no queremos navegadores GPS en los taxis».

Según la normativa municipal, a partir del 1 de octubre los 13.000 taxis de la ciudaddeberán estar equipados con el sistema de orientación por satélite, que además de facilitar la conducción dispondrá de un dispositivo para pagar con tarjeta de crédito y permitirá, por ejemplo, buscar direcciones de restoranes.

  • Grilletes

    Pero lo que a los usuarios puede parecerles una cómoda modernización del servicio, los taxistas lo equiparan a una cadena con grilletes. Afirman que el GPS permitirá que controlen sus movimientos en sus horas libres, ya que muchos utilizan el vehículo como propio cuando no están de servicio.

    Otros, sin embargo, admiten también en privado que quieren evitar un mayor control de lo que ganan, resultado de la supervisión estricta de todos sus movimientos en horas de trabajo.

    La última huelga de taxis en Nueva York fue en 1998 cuando suspendieron por 24 horas su labor para protestar contra un incremento de las multas aplicadas contra los choferes.
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