Miami (Reuters) - Las recientes compras de armas de Venezuela parecen excesivas y han despertado preocupaciones de que parte de ellas pudieran estar siendo canalizadas a guerrilleros izquierdistas en diferentes lugares de América latina, dijo ayer el jefe militar de Estados Unidos para la región.
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El general John Craddock, a cargo del comando sur ubicado en Miami, citó conversaciones con autoridades militares de América latina donde surgieron inquietudes por la adquisición venezolana de 100.000 fusiles rusos de asalto Kalashnikov, entre otros equipos bélicos.
«Sé que hay preocupación de que armas livianas (de Venezuela) puedan terminar en las manos de insurgentes en la región y crear mayor inestabilidad», dijo a los periodistas durante una conferencia económica sobre América latina.
«Parece que la cantidad es excesiva para el número de personas que tienen en su fuerza militar activa», agregó.
Al ser interrogado sobre si grupos rebeldes marxistas colombianos podrían recibir parte de los Kalashnikov, el oficial dijo: «No lo sé».
Colombia ha sido azotada por más de cuatro décadas por un conflicto interno entre guerrillerosizquierdistas y paramilitares de derecha. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha sido acusado en varias ocasiones de apoyar a los insurgentes marxistas, pero hasta ahora las denuncias no han podido comprobarse.
En sus declaraciones, el general no realizó alguna mención específica sobre Chávez, un militar retirado que está trabado en una dura confrontación verbal con Washington. Estados Unidos ha vetado a sus fabricantes la venta de armas y equipos a Venezuela, alegando los cercanos lazos del polémico mandatario con Irán y Cuba.
Chávez frecuentemente acusa a la Casa Blancade conspirar para derrocarlo o asesinarlo, además de planear una invasión contra el país, quinto exportador mundial de crudo, para controlar sus recursos energéticos.
«Ahora estamos en una situación en la que las relaciones militares están tensas», dijo Craddock.
Craddock encarará audiencias de confirmación en el Congreso la semana entrante, tras una reunión en julio con el presidente George W. Bush, como comandante supremo de la alianza con Europa y comandante principal de operaciones de la OTAN.
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