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La ex presidenta y su Partido de los Trabajadores (PT) acusan a Temer y a grupos conservadores de usar las maniobras fiscales como una excusa para dar un "golpe parlamentario" y defenestrar ilegítimamente a un Gobierno salido de las urnas.
"Tenemos un sistema judicial independiente, un Ministerio Público actuando y órganos del Ejecutivo y del Legislativo que cumplen con su deber", se defendió Temer.
El nuevo presidente brasileño fue recibido el domingo con protestas a su llegada a Nueva York. En Brasil, sus detractores salen desde hace semanas a protestar con la consigna "Fora Temer" ("Fuera Temer").
La crisis institucional brasileña está enmarcada en varios escándalos de corrupción que salpican prácticamente a toda la clase política, en medio de una dura crisis económica en el país que había convertido en la primera década de 2000 en la potencia emergente latinoamericana.
Ante la Asamblea, Temer definió como prioridades de su Gobierno la creación de empleo para superar la recesión.
Según las previsiones, Brasil podría cerrar este año con una contracción económica del 3,3 por ciento de su producto interno bruto, un retroceso similar al registrado en 2015.
En el plano internacional, Temer pidió el diálogo para solucionar las crisis globales, tras mencionar explícitamente como ejemplos en la región la próxima firma de un acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, así como el histórico deshielo iniciado a finales de 2014 por Estados Unidos y Cuba.




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