Terminó Líbano con un grupo ligado a Al-Qaeda
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Miles de libaneses se concentraron en Abde, la última población antes de llegar a Nahar al Bared y en las calles de Trípoli para celebrar con banderas del Líbano, disparos al aire y canciones la caída del campamento.
El control total del campamento siguió a la muerte de cerca de 30 milicianos de Fatah al Islam cuando intentaban huir, apoyados desde fuera por un comando formado por cinco o seis personas, según fuentes militares. En este intento de fuga fallecieron, también, al menos cinco soldados libaneses.
Con estas muertes asciende a 158 el número total de militares que han perdido la vida desde el comienzo de la crisis, mientras que el número de milicianos aún se desconoce.
Horas después del anuncio de la toma de Naher Al Bared, el primer ministro libanés, en un discurso a la nación, calificó lo sucedido de «la mayor victoria nacional contra los terroristas».
Siniora puntualizó que estos más de tres meses de lucha no habían sido una guerra contra los palestinos, sino que «con la sangre de los mártires y la unión se ha vencido a Fatah al Islam».
Siniora subrayó que «el ejército es el que ha vencido a la disgregación y al caos», un mensaje velado al grupo chiita Hizbollah, que, junto a otras fuerzas opositoras, pone en tela de juicio la legitimidad del actual gobierno.
La crisis de Nahar Al Bared comenzó el pasado 20 de mayo, cuando milicianos de este grupo islamista asaltaron varios puestos militares situados en el exterior del campamento en represalia por una operación de seguridad contra una célula del grupo en la ciudad de Trípoli.


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