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Investigadores federales trabajan para determinar las causas del suceso que ha obligado a imponer un cerco de un radio de al menos cinco manzanas para evitar intromisiones y saqueos ya que el lugar está siendo considerado hasta que no se esclarezcan los hechos como si fuera la escena de un crimen.
Quien finalmente dio un paso al frente fue el propietario de West Fertilizer, Donald Adair, dueño del grupo Adair Grain al que pertenecía la instalación.
Adair, residente en West, emitió un comunicado al que tuvo acceso Efe en el que declaró que uno de sus empleados que ejercía como bombero voluntario se encontraba entre los fallecidos y se mostró dispuesto a colaborar con las autoridades para "entender qué pasó y asegurar que nada igual ocurrirá de nuevo".
"Estamos trabajando muy de cerca con todas las agencias de investigación. Todos nuestros empleados están disponibles para ser cuestionados y asistiremos en la medida de lo posible en la búsqueda de evidencias", dijo Adair, cuya empresa es muy apreciada en el pueblo dadas sus contribuciones benéficas a la comunidad, según constató Efe.
En 2006, la Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU. multó a West Fertilizer con 2.300 dólares por tener un plan de gestión de riesgo desfasado, con una plantilla sin formación para enfrentar una situación de peligro, sin un programa de mantenimiento ni documentación sobre las amenazas existentes en la fábrica.
Los últimos informes indicaban que la compañía, que contaba con dos depósitos de fertilizante de amoniaco anhidro, operaba actualmente en cumplimiento con las normativas de seguridad, según apuntó la cadena local KWTX.
Se espera que entre hoy y mañana sábado los investigadores vayan levantando paulatinamente el cerco establecido alrededor de la planta para que los vecinos puedan regresar a sus viviendas y constatar su estado.
Muchos de los evacuados se realojaron en casas de parientes y amistades dentro de la comunidad, que respondió con una solidaridad en donaciones de ropa y productos de primera necesidad que desbordó a los encargados de coordinar el reparto.
Varios centenares de personas se reunieron la noche del jueves en una iglesia de West para celebrar una vigilia y honrar la memoria de quienes perdieron la vida en la explosión.




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