París (EFE, AFP, Reuters) --A un mes de la primera ronda de las presidenciales francesas, el candidato conservador, Nicolas Sarkozy recibió ayer el apoyo del presidente, Jacques Chirac, un respaldo tibio y de doble filo para quien defiende «la ruptura».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El anuncio, esperado desde que Chirac confirmara hace 10 días que no aspirará a un tercer mandato, dio pie a los principales rivales de Sarkozy para calificarlo como «el heredero» o «el candidato saliente».
En una declaración televisada de dos minutos y sin entusiasmo, Chirac dijo que, como su partido, la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), escogió a Sarkozy como su candidato presidencial debido a sus «cualidades», le aportará «muy naturalmente» su «voto» y su «apoyo». También anunció que el líder y candidato de la UMP dejará el gobierno el próximo lunes para dedicarse «de lleno» a la campaña.
En su lacónica reacción, escrita, a la decisión de Chirac de apoyarlo, el « conmovido» Sarkozy indicó que es «importante» para él en lo «personal» y tiene un «gran significado político» por proceder de quien «ha sido presidente de la República durante 12 años y conoce mejor que nadie las exigencias del cargo».
La declaración de Chirac es el epílogo a años de relaciones tumultuosas y muy complicadas entre estos dos avezados políticos, muy parecidos, pero de generaciones diferentes.
Sarkozy, que llegó a la política de la mano de Chirac en 1975 y se convirtió en un íntimo de la familia, pasó a ser «el traidor» por apoyar a su rival Edouard Balladur en las elecciones de 1995.
Tensiones
En los últimos cinco años, las relaciones han estado marcadas por fuertes tensiones, cuyo punto álgido quizás llegó en 2004 cuando con un «yo decido, él ejecuta», Chirac ordenó a Sarkozy que eligiera entre su cartera ministerial o la presidencia de la UMP.
Sarkozy conquistó la UMP y, tras el «no» de los franceses a la Constitución europea en el referéndum de mayo de 2005, Chirac lo llamó de vuelta al gobierno como número dos.
El apoyo brindado por Chirac era una necesidad para Sarkozy -muestra la «unidad» de su familia política detrás de su candidatura-, pero es también, una piedra en el zapato de quien reivindica la ruptura, aunque «tranquila», y ahora debe asumir al menos parte del legado chiraquiano.
Un legado del que volvió a despegarse el martes en un mitin, al asegurar que si es elegido no hará «lo contrario de lo que había prometido la víspera», en una clara alusión a su ex mentor.