22 de marzo 2007 - 00:00

Tibio respaldo de Chirac a Sarkozy

París (EFE, AFP, Reuters) --A un mes de la primera ronda de las presidenciales francesas, el candidato conservador, Nicolas Sarkozy recibió ayer el apoyo del presidente, Jacques Chirac, un respaldo tibio y de doble filo para quien defiende «la ruptura».

El anuncio, esperado desde que Chirac confirmara hace 10 días que no aspirará a un tercer mandato, dio pie a los principales rivales de Sarkozy para calificarlo como «el heredero» o «el candidato saliente».

En una declaración televisada de dos minutos y sin entusiasmo, Chirac dijo que, como su partido, la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), escogió a Sarkozy como su candidato presidencial debido a sus «cualidades», le aportará «muy naturalmente» su «voto» y su «apoyo». También anunció que el líder y candidato de la UMP dejará el gobierno el próximo lunes para dedicarse «de lleno» a la campaña.

En su lacónica reacción, escrita, a la decisión de Chirac de apoyarlo, el « conmovido» Sarkozy indicó que es «importante» para él en lo «personal» y tiene un «gran significado político» por proceder de quien «ha sido presidente de la República durante 12 años y conoce mejor que nadie las exigencias del cargo».

La declaración de Chirac es el epílogo a años de relaciones tumultuosas y muy complicadas entre estos dos avezados políticos, muy parecidos, pero de generaciones diferentes.

Sarkozy, que llegó a la política de la mano de Chirac en 1975 y se convirtió en un íntimo de la familia, pasó a ser «el traidor» por apoyar a su rival Edouard Balladur en las elecciones de 1995.

  • Tensiones

    En los últimos cinco años, las relaciones han estado marcadas por fuertes tensiones, cuyo punto álgido quizás llegó en 2004 cuando con un «yo decido, él ejecuta», Chirac ordenó a Sarkozy que eligiera entre su cartera ministerial o la presidencia de la UMP.

    Sarkozy conquistó la UMP y, tras el «no» de los franceses a la Constitución europea en el referéndum de mayo de 2005, Chirac lo llamó de vuelta al gobierno como número dos.

    El apoyo brindado por Chirac era una necesidad para Sarkozy -muestra la «unidad» de su familia política detrás de su candidatura-, pero es también, una piedra en el zapato de quien reivindica la ruptura, aunque «tranquila», y ahora debe asumir al menos parte del legado chiraquiano.

    Un legado del que volvió a despegarse el martes en un mitin, al asegurar que si es elegido no hará «lo contrario de lo que había prometido la víspera», en una clara alusión a su ex mentor.
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