El cadáver de un bebé fue lanzado a la cesta de la ropa sucia de un hospital de Gran Bretaña, metido en la lavadora y descubierto cuatro semanas después, según informa hoy el diario "The Sun".
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James Fernández, hijo de un inglés y una española, murió una hora después de nacer prematuramente el 17 de noviembre del año pasado.
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