Tony Blair deberá explicar el próximo 29 de enero los motivos de la invasión a Irak
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Tony Blair.
Blair fue el principal aliado del entonces presidente estadounidense, George W. Bush, para lanzar la operación militar que derrocó al régimen de Sadam Husein, con el argumento de que Irak disponía de armas de destrucción masiva y de que podía utilizarlas de inmediato, un extremo que se demostró falso tras la invasión.
La comparecencia de Blair viene precedida de revelaciones importantes, como la existencia de una correspondencia privada con Bush un año antes de la guerra en la que comprometió el apoyo militar del Reino Unido a EEUU si decidía ir a la guerra.
Este fin de semana también se dio a conocer una carta "secreta y personal", en la que Straw advirtió a Blair, un año antes del conflicto, de que el fundamento legal de la guerra planteaba dudas y que esas dudas inquietaban a buena parte del Gobierno.
La carta fue enviada 10 días antes de que Blair se reuniera en abril de 2002 con George W. Bush en su rancho de Texas (EEUU) e implícitamente revela que el entonces líder laborista ya planeaba la guerra pese a que públicamente insistió durante un año más en que no había tomado una decisión al respecto.
Straw escribió en la misiva que Irak no representaba una gran amenaza para el Reino Unido y que no había "pruebas creíbles" que unieran al régimen de Sadam Husein con Al Qaeda, y advirtió a Blair de que "el cambio de régimen no es por si misma una justificación para una acción militar" en virtud del derecho internacional.
"Seguramente se requeriría un nuevo mandato de Naciones Unidas", señaló el entonces ministro de Exteriores.
Las sesiones de la comisión, que comenzaron el 24 de noviembre, han permitido conocer otros datos relevantes, como que el Reino Unido supo 10 días antes de la invasión de Irak -el 20 de marzo de 2003- que el régimen de Sadam Husein no tenía la capacidad de utilizar armas químicas y que ese arsenal podía haber sido "desmantelado".
Así lo manifestó ante la comisión William Ehrman, ex alto cargo del ministerio británico de Asuntos Exteriores para asuntos de Defensa e Inteligencia entre 2002 y 2004.
En la misma semana del testimonio de Blair, la comisión tiene otras dos comparecencias cruciales: la del ex fiscal general del Estado Peter Goldsmith, que dio el visto bueno legal a la acción militar, y la de Elizabeth Wilmshurst, la asesora legal del Foreign Office que dimitió en protesta contra la invasión de Irak.
El actual primer ministro, Gordon Brown, titular de Economía en 2003, comparecerá después de las elecciones que previsiblemente se celebrarán en el mes de mayo, porque la comisión consideró que su declaración podría distorsionar la campaña electoral.
Aunque ya se han efectuado varias investigaciones sobre distintos aspectos de la guerra de Irak, los críticos sostienen que quedan aún muchas preguntas por responder.
Esta nueva pesquisa, que cubre el periodo entre el verano de 2001 y julio de 2009, evaluará la preparación de la invasión, la información de inteligencia usada para su justificación, el desarrollo del conflicto y la posguerra.
El informe final de la investigación y sus conclusiones serán publicados a finales de 2010 o principios de 2011.




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