5 de mayo 2004 - 00:00

Torturas en Irak: EE.UU. reconoce 25 muertos

Las peores especulaciones sobre las torturas a prisioneros iraquíes se confirmaron ayer. El Pentágono admitió que 35 casos de abusos derivaron en al menos 25 muertes en diversas cárceles de Irak y Afganistán. Es una mala noticia para la campaña de Bush por su reelección; legisladores republicanos y demócratas reaccionaron al agravamiento del escándalo, anunciando el inicio de una investigación en el Congreso.

El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld (derecha), ayer durante una conferencia de prensa junto al subjefe del Estado Mayor, general Peter Pace. La Casa Blanca intenta garantizar que no se repetirán los abusos contra prisioneros iraquíes.
El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld (derecha), ayer durante una conferencia de prensa junto al subjefe del Estado Mayor, general Peter Pace. La Casa Blanca intenta garantizar que no se repetirán los abusos contra prisioneros iraquíes.
Washington (ANSA, Reuters, AFP, DPA) - El ejército estadounidense llevó adelante investigaciones criminales sobre 35 casos de supuestas torturas en prisiones militares en Irak y en Afganistán, 25 de las cuales habrían derivado en muertes de prisioneros, reveló ayer un alto oficial. En medio de crecientes críticas, legisladores republicanos y demócratas activan en el Congreso una investigación para dilucidar el caso, que se constituye en una nueva complicación de la guerra de Irak.

El mayor general Donald Ryder, fiscal jefe del ejército, dijo que la cifra de 25 muertes surge de las investigaciones conducidas desde diciembre en ambos países, a partir de denuncias contra militares estadounidenses. Ryder, responsable de la aplicación de las penas en el sistema penitenciario castrense, precisó que los muertos incluyen dos presuntos homicidios de prisioneros por parte de los militares, el crimen de un prisionero que intentó escapar y otros 10 casos que están siendo investigados.

Ryder agregó que el origen de otros 12 hechos de muertes entre prisioneros sigue sin esclarecerse
.

El alto militar expuso el tema ante una audiencia de senadores, quienes de inmediato dieron a conocer su indignación. «Hemos sido mantenidos en la oscuridad hasta hoy», reclamó el senador republicano John Mc-C ain, ex detenido durante cinco años en Vietnam. El presidente de la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado y alineado con la Casa Blanca, John Warner, reconoció que «existieron episodios similares también en Afganistán». «No nos dijeron todo, pero nos hicieron comprender que eran hechos aislados», agregó. El número dos de la comisión, Carl Levin, anunció una «profunda investigación» del cuerpo.

«Es imperativo que el propio Senado hable de este problema y envíe un mensaje claro destacando la importancia de nuestra adhesión a las reglas internacionales», declaró el jefe de la bancada demócrata en el Senado, Tom Daschle, y reclamó la presencia en el Congreso del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

En medio del escándalo, al menos 240 iraquíes fueron liberados de la cárcel de Abu Ghraib de las cercanías de Bagdad, en la que se habría producido la mayoría de los casos de tortura
.

En las inmediaciones de la prisión se congregó una multitud de familiares y allegados a los detenidos.

• Endurecimiento

El gobierno de EE.UU. se puso a la defensiva y endureció el tono para que se esclarezca lo ocurrido. El presidente George W. Bush insiste « verdaderamente» en que el Pentágono «investigue y tome medidas contra los responsables», indicó el vocero Scot McClellan. En el marco de la investigación de Defensa, el ex comandante de la prisión de la base de Guantánamo, el general Geoffrey Miller, fue enviado a Irak. «Bush quiere saber si hay que estudiar un problema más general. Quiere saber toda la historia», dijo una fuente del gobierno.

Rumsfeld negó que existiera una investigación en el seno de su cartera y que hubiese sido ocultada a la prensa
. En una conferencia de prensa , Rumsfeld fue consultado insistentemente sobre la reserva que durante semanas rodeó al escándalo de la cárcel iraquí. «El comando central -agregó Rumsfeld- comunicó públicamente pocos días después, en enero, la existencia de una investigación.» «Estos casos son complicados y requieren tiempo», respondió

Rumsfeld. El funcionario calificó el comportamiento de los militares como «totalmente inaceptable» y prometió que tomará « todas las iniciativas necesarias para comprender lo que ocurrió y actuar». Subrayó que en el Pentágono «se están realizando seis o siete investigaciones» por parte de las autoridades militares sobre este tipo de hechos «desde el 16 de enero».

Hasta el momento, seis oficiales recibieron una amonestación escrita que, de hecho, pone fin a sus respectivas carreras. Una de las sancionadas es la encargada de la prisión de Abu Ghraib, brigadier
Janis Karpinski, quien ya abandonó Irak. Otros diez oficiales están siendo investigados, según fuentes militares.

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