23 de agosto 2010 - 00:28

Trágica toma de rehenes en Filipinas: secuestrador mató a ocho turistas

Horas de máxima tensión se vivieron en Manila por un secuestro dentro de un colectivo
Horas de máxima tensión se vivieron en Manila por un secuestro dentro de un colectivo
Una toma de rehenes de 12 horas a bordo de un colectivo en la capital de Filipinas acabó en tragedia cuando un ex policía que exigía recuperar su trabajo asesinó a ocho turistas antes de que policías asaltaran el micro y un francotirador matara al agresor, informaron autoridades.

Los rehenes muertos eran viajeros provenientes de Hong Kong y formaban parte de un contingente de 25 personas que habían tomado el ómnibus como parte de un paseo turístico por Manila, informaron las autoridades filipinas.

El secuestrador fue identificado como Rolando Mendoza, un ex policía de 55 años que exigía ser reincorporado a esa fuerza de seguridad.

"Los equipos de asalto están rodeando el autobús y sé que quieren matarme", advirtió el secuestrador a través de una llamada a una emisora radial poco antes de que comenzara el asalto, al caer la noche. "Deberían irse todos, porque haré lo mismo aquí", agregó.

Mendoza fue ultimado por un francotirador luego de una negociación de 12 horas que incluyó la liberación de nueve de los rehenes, informó la policía local.

Los agentes especiales rompieron los vidrios del ómnibus, el cual estaba detenido en medio de una autopista, y lanzaron bombas de humo para intentar detener al secuestrador, ante lo que se produjo un breve e intenso tiroteo que finalizó con la muerte del atacante, cuyo cuerpo quedó colgado de la puerta delantera.

Antes de ser abatido, Mendoza mató a tiros a ocho de los turistas que mantenía como rehenes, dijo el superintendente de policía Nelson Yabut.

Terminada la toma, al menos seis de los turistas que permanecieron como rehenes hasta el final pudieron salir del vehículo por sus propios medios, mientras que otro fue retirado también vivo pero inconsciente por los policías.

Durante el asalto se produjo un intercambio de disparos, ya que el secuestrador portaba un fusil M-16 y armas cortas. Un niño de 10 años que observaba los hechos fue herido por una bala perdida, informó la policía.

También el conductor pudo escapar cuando Mendoza comenzó a disparar en un ataque de ira al ver que la policía detenía a su hermano, que participaba de las negociaciones. El padre de ambos también fue detenido, señaló un portavoz policial.

"¿Cómo puedo estar satisfecho cuando hubo personas muertas?", dijo el presidente filipino, Benigno Aquino III, en declaraciones a periodistas.

El mandatario dijo que la situación se deterioró rápidamente luego de que el secuestrador abandonó la disposición a la negociación que había mostrado al inicio del episodio.
El ministro del Interior filipino, Jesse Robredo, dijo que el gobierno estaba "entristecido" por el violento desenlace a la crisis, televisado en directo por varias cadenas de televisión.

El gobierno de Hong Kong fletó un avión a Manila con familiares de las víctimas y heridos. También viajaron funcionarios del gobierno, personal médico y agentes de policía e inmigración, dijo un portavoz del Ejecutivo.

El gobernador de Hong Kong, Donald Tsung, calificó el incidente como una "gran tragedia", aunque expresó su decepción por el manejo del incidente por parte de las autoridades filipinas.

"La forma en que fue manejado, particularmente el resultado, lo encuentro decepcionante", declaró Tsang.

Según las autoridades filipinas, Mendoza fue echado de la policía en 2008 luego de ser acusado, junto a otros cuatro oficiales, de robo, extorsión y amenazas graves por parte del chef de un hotel de Manila que denunció que los policías lo acusaban falsamente de consumir drogas y lo obligaban a darles dinero.

Las tomas de rehenes no son infrecuentes en Filipinas. En marzo de 2007, un ingeniero civil protagonizó una toma de rehenes similar al ingresar con una granada en un ómnibus escolar que llevaba 30 niños y maestros en Manila. Todos los rehenes pudieron ser liberados ilesos tras diez horas de secuestro y el secustrador fue juzgado y condenado.

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