Tras anunciar que no quemaría ejemplares del Corán, el pastor dijo que se trata de una "suspensión temporal"
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El evangelista había dicho que si se lo pedía el gobierno podía llegar a considerar su decisión
Los promotores de la mezquita habían desmentido más temprano haber alcanzado algún acuerdo con el pastor.
"Nosotros no estamos al corriente de nada", dijo a Daisy Khan, una de las impulsoras del proyecto. Khan precisó que no se había decidido ningún cambio sobre la obra proyectada.
Jones había dicho al anunciar el acuerdo que la decisión de trasladar la mezquita neoyorquina fue "una señal de Dios", quien lo había convencido de renunciar a su proyecto de destrucción del libro santo del Islam.
"Los estadounidenses no quieren ver una mezquita en ese lugar y los musulmanes no quieren que nosotros quememos el Corán. El imán (Reuf) aceptó desplazar la mezquita, nosotros hemos aceptado renunciar a la ceremonia que teníamos prevista para el sábado", añadió.
El mismo presidente estadounidense Barak Obama advirtió que la quema del Corán causaría disturbios en los países musulmanes y crearía un ánimo de venganza contra Europa y Estados Unidos.
"Pueden producirse graves actos de violencia en sitios como Pakistán o Afganistán", explicó el mandatario. "Esto es una bonanza de reclutamiento para Al-Qaeda", dijo.
Tras los cuestionamientos directos a los planes para quemar el Corán, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, se comunicó con el pastor, a quien le expresó su "profunda preocupación" porque dicha idea hubiera puesto en peligro las vidas de las tropas desplegadas especialmente en Irak y Afganistán.
Fundada en 1986 en Gainesville, la iglesia "Dove World Outreach Center" sigue una línea integrista, denunciando el aborto y la homosexualidad y acusando al Islam de querer dominar el mundo.
Interpol lanzó "un alerta global" a sus 188 países miembros advirtiendo que hay "una gran posibilidad" de atentados si se lleva a cabo el proyecto de quemar ejemplares del Corán.
Las condenas siguen cayendo como cascada, desde la de Obama a la de países como India e Indonesia, el de mayor población musulmana en el mundo, pasando por la del Vaticano, Irán e Irak.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también expresó el jueves su preocupación por las posibles consecuencias que acarrearía la quema del Corán.
Netanyahu pidió que "tales acciones irresponsables no se lleven a cabo", subrayando que "minan la tolerancia religiosa y la paz", en un comunicado emitido por su oficina.
El presidente de Indonesia Bambang Yudhoyono pidió a Obama impedir la quema del libro sagrado musulmán, e India pidió a las autoridades estadounidenses que tomaran "fuertes medidas" contra ello.
Desde Bagdad, el primer ministro iraquí Nuri al Maliki condenó la medida y afirmó que el acto "podría ser tomado como pretexto por los extremistas para cometer más asesinatos".
En Afganistán, miles manifestaron en las calles de un poblado al noreste de Kabul protestando contra los cristianos y gritando consignas contra Estados Unidos.



