El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, aclaró hoy que su mensaje dirigido ayer a los defensores de la tenencia de armas para "frenar a Hillary Clinton", no fue un llamado a ejercer la violencia sino un pedido para que se organicen y voten en contra de su rival demócrata.
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"Los medios están desesperados por distraer la atención. ¡Lo que he dicho es que los ciudadanos partidarios de la Segunda Enmienda (que defiende la tenencia de armas) deben organizarse y votar para salvar a nuestra Constitución!", escribió el magnate inmobiliario en su cuenta de la red social Twitter.
En un acto celebrado durante la mañana de ayer en Carolina del Norte, Trump alertó que Clinton "quiere esencialmente abolir la Segunda Enmienda", el artículo de la Constitución que defiende el derecho a portar armas. "Por cierto, si consigue elegir jueces no va a haber nada que podamos hacer, aunque para la gente de (que defiende) la Segunda Enmienda quizá sí que hay algo (que pueden hacer). No lo sé", agregó el magnate, en el comentario que generó la controversia.
A ese comentario respondió el candidato demócrata a vicepresidente, Tim Kaine, quien dijo que ningún aspirante a posiciones de liderazgo, especialmente a la Casa Blanca, "debería incitar a la violencia", tal y como lo hizo, en su opinión, Trump. "Cuando leí su cita, francamente no pude creer que hubiese dicho eso. Así que fui a mirar el vídeo y me di cuenta de que era eso exactamente lo que había dicho", afirmó Kaine desde Austin (Texas).
Esta no es la primera vez que el magnate hace insinuaciones indirectas sobre sus rivales, que raramente rectifica y que apelan a sentimientos bien asentados en algunas de las facciones más conservadoras de las que se nutre el candidato republicano, sobre todo en la clase trabajadora blanca afectada por la globalización.
Trump, que ganó las primarias republicanas con una retórica agresiva con la que ofendió a inmigrantes, ex combatientes, jueces y mujeres, sigue siendo resistido dentro del propio partido que hace tres semanas lo nominó de cara a las elecciones presidenciales de noviembre próximo.
En la carrera a la nominación, algunos de sus correligionarios republicanos, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, expresaron su rechazo al candidato, al que finalmente terminaron apoyando.
Pero en las últimas semanas una nueva polémica se desató en el seno del partido, luego de que Trump se negara a apoyar a Ryan en las primarias que se celebraron ayer en el distrito de Wisconsin, donde el presidente de la Cámara Baja acabó por imponerse ante su rival con una amplia diferencia.
Con 295 de los 341 precintos escrutados, Ryan obtuvo el 84,2 % frente al 15,8 % de su oponente, el empresario Paul Nehlen, que había tratado de cortejar a los votantes de Trump desde que el magnate le dirigió unos mensajes de agradecimiento en Twitter.
Durante semanas, Trump se había resistido a respaldar a Ryan. Sin embargo, el pasado viernes, finalmente cedió ante la presión de la cúpula republicana y respaldó al presidente de la Cámara de Representantes, que fue elegido por primera vez en 1988 y desde entonces ha revalidado su escaño con altos índices de popularidad.
Su cargo actual lo convierte en la tercera autoridad política del país por detrás del presidente, Barack Obama, y el vicepresidente, Joe Biden. Ryan enfrentará ahora al demócrata Ryan Solen el próximo 8 de noviembre, el mismo día de la elección presidencial.
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