Carácter, economía y salud, claves del tramo final de la carrera entre Trump y Biden al 3-N

Mundo

Los candidatos debatían por TV al cierre de esta edición. Sus argumentos y los temas que preocupan a la población. Una pandemia que trastocó todo. Se extiende la ola expansiva del escándalo de los impuestos.

La pandemia del nuevo coronavirus alteró tanto la realidad -del mundo en general y de los Estados Unidos en particular- que la campaña para las elecciones del 3 de noviembre se libra en terreno desconocido. La satisfacción general con una economía en larga expansión devino, desatada la emergencia, en una recesión severa y en una disparada del desempleo, lo que requerirá que la futura administración invierta más tiempo, más esfuerzo político y más paquetes de estímulo para que las cosas vuelvan a su cauce. Así, la tradicional preocupación por el terrorismo internacional fue desplazada de las prioridades sociales por la irrupción del virus, que definirá, con sus consecuencias, la puja entre Donald Trump y Joseph Biden.

Ambos candidatos protagonizaban al cierre de esta edición, a 35 días de los comicios, el primer debate cara a cara en la Western Reserve University de Cleveland (Ohio), el que se centró en varios de los temas cruciales de la campaña: la economía, el manejo de la pandemia, la nominación de la jueza conservadora Amy Coney Barrett a la Corte Suprema, las diferencias raciales y la brutalidad policial, el delito y, desde ya, las trayectorias personales.

Dichos temas no se agotaron en los 15 minutos que uno y otro tuvieron para exponer sus principios y sus proyectos. La pelea continúa.

Esto es especialmente cierto en relación con la última bomba que The New York Times hizo explotar en el sistema político, la que apunta a la cuestión del carácter, sensible en ese país. El tema se centra, en este caso, en la poca propensión marginal del jefe de la Casa Blanca al pago del impuesto -federal- a las Ganancias.

En efecto, las revelaciones no solo implican el escándalo de que el multimillonario Trump solo haya pagado 750 dólares en ese concepto en 2016 y que haya tributado cero en quince de los veinte años anteriores sino en algo que lo impacta bajo la línea de flotación: la duda sobre su nivel de éxito en los negocios, puesto en entredicho por las pérdidas masivas y continuadas de sus empresas, única explicación que puede balbucear para justificar su contumaz elusión fiscal.

En efecto, si el republicano no es el empresario exitoso que dice ser sino uno fallido, endeudado y que sigue viviendo del dinero que hizo en base a exenciones impositivas y contabilidad creativa, ¿en qué basa su imagen de ser más apto que Biden para sacar a Estados Unidos de la recesión producida por el Gran Confinamiento?

El punto es sensible. De acuerdo con una encuesta del reputado Pew Research Center (nacional, elaborada en julio y agosto de manera online entre 11.001 adultos y por teléfono, en inglés y en castellano, entre 1.750 más; margen de error +/- 1,5 punto porcentual), no solo la economía pasó al ser el tema dominante para los estadounidenses sino que el presidente es más apto que su rival demócrata para dirigirla. El estudio, claro, es previo al escándalo.

De hecho, la economía fue mencionada como un tema “muy importante” por el 79% de los ciudadanos empadronados relevados, seguida por la política sanitaria (68%), el futuro de la Corte (64%), el brote de coronavirus (63%), el delito (59%), la política exterior (57%), la política sobre tenencia de armas (55%), la inequidad étnica (52%), la inmigración (52%), la desigualdad económica (49%), el cambio climático (52%) y el aborto (40%).

Lo relevante es que Trump lideraba por un margen de 49% a 40% en la cuestión clave sobre quién es considerado más apto para sacar al país de la crisis económica. ¿Logrará Biden aprovechar en las próximas semanas las dudas que disparó la (para él) oportuna investigación del Times? Por lo pronto, precavido, el opositor llegó anoche al debate con un gesto envenenado: hizo pública su última declaración jurada– algo a lo que Trump siempre se negó–, según la cual él y su esposa Jill pagaron el año pasado casi 300.000 dólares en impuestos federales. O bien el hombre es un contribuyente más responsable que Trump o tiene peores contadores.

Los estadounidenses, mientras, miran el show con un desempleo del 8,4% -que supo ser de apenas el 3,5% en febrero- y con la perspectiva de una mejoría que, sin embargo, no parece ni asegurada ni necesariamente espectacular.

La preocupación sanitaria saltó, emergencia mediante, al segundo lugar entre las prioridades de los estadounidenses, de acuerdo con el sondeo de Pew. El tópico les interesa más a los votantes potenciales de Biden: si los republicanos son más sensibles a la economía (con 88% de las menciones) y al crimen violento (74%), los demócratas lo son a la salud pública (84%) y al nuevo coronavirus (82%).

En ese tema, el presidente también tiene mucho que explicar: no solo sus políticas erráticas hicieron de Estados Unidos el país del mundo más castigado, con más 7,2 millones de contagios registrados y más de 205.000 muertes, el 20% del total global, sino que, de acuerdo con lo que el propio Trump reveló en el último libro del periodista Bob Woodward, “siempre quise minimizar (el covid-19). Y todavía lo hago para no crear pánico”.

Así las cosas, en las próximas semanas deberá seguir dando explicaciones sobre si esa actitud impidió que las autoridades alertaran debidamente a la población de los peligros de la pandemia y sobre si eso pudo haber costado vidas. En tal sentido, hay que recordar que el jefe de la Casa Blanca llegó a hablar en una conferencia de prensa -mientras sus asesores se agarraban la cabeza- sobre la posibilidad de que una inyección de desinfectante sirviera para eliminar al virus SARS-CoV-2.

Sin embargo, la disputa está abierta y no solo porque la distancia entre Biden y Trump se redujo a 6,1 puntos porcentuales en el promedio de encuestas nacionales que elabora el sitio Real Clear Politics y a 3,5 puntos en los estados oscilantes, que definirán la relación de fuerzas en el Colegio Electoral. Además, porque varios de los temas más caros a la base propia que deberá movilizar -tarea para la cual el carisma y el encanto personal no le juegan precisamente a favor- ranquean bajo entre las preocupaciones más relevantes.

En efecto, siempre según el sondeo de Pew, asuntos como la política de armas, la desigualdad económica y el cambio climático quedan muy a la zaga de la economía y los asuntos sanitarios. Incluso la inequidad racial, a pesar de las recientes oleadas de conmoción social por la difusión de policías en acción que matan alevosamente a afroestadounidenses.

El final será de bandera blanca y -atención- posiblemente contencioso.

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