13 de enero 2005 - 00:00

Tsunami permitió a India mostrarse como potencia

Nueva Delhi - Una gran calamidad puede ser, extrañamente, una gran oportunidad. O al menos de este modo la India ha afrontado el tsunami que el pasado 26 de diciembre asoló su costa oriental, así como sus islas de Andamán y Nicobar. Poco después de ocurrida la catástrofe, el primer ministro, Manmohan Singh, afirmó que la India no aceptaría ayuda extranjera. El motivo era que el país cuenta con recursos suficientes para gestionar sus propias tareas de salvamento y reconstrucción, así como para asistir a los países vecinos.

El mensaje era que la India puede ayudar a los demás a pesar de haber sido víctima de la tragedia. Así, el tsunami brindaba a Nueva Delhi la oportunidad de reforzar su imagen en la región y demostrar que está dispuesta a dirigir y no a ser dirigida.

«La idea era ser los primeros en montar las tareas de rescate en el sudeste asiático», explicó el vicealmirante Raman Puri a la revista «India Today». De hecho, no había terminado el día 26 y un avión de la marina india ya había aterrizado en Sri Lanka. Había comenzado la Operación Arco Iris en la antigua Ceilán, seguida de la Operación Casta en Maldivas y la Operación Gambhir en Indonesia.

Cuando el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, se contactó con el ministro de Relaciones Exteriores indio, K. Natwar Singh, para proponer la inclusión de Nueva Delhi en una alianza llamada a liderar las tareas humanitarias en la zona, el gobierno indio se tomó su tiempo para responder. Una hora después, según Saurabh Shukla escribe en el mencionado semanario indio, cuando Powell volvió a llamar, le informaron de que la India ya había iniciado las tareas de rescate en Sri Lanka y Maldivas. Es más, el gobierno de Manmohan Singh invitaba a Estados Unidos, Australia y Japón a sumarse a sus esfuerzos.

«Estábamos seguros de que podíamos darles una mano a nuestros vecinos», aseguró el secretario de Exteriores indio, Shyam Saran, según quien, el resto de países «ayudó en la coordinación de las tareas». Dos días después Nueva Delhi, por boca del portavoz del ministro de Relaciones Exteriores, se mostró dispuesta a formar parte de esa coalición humanitaria para «evitar la duplicación de esfuerzos, identificar carencias en el proceso de ayuda y encontrar los modos de tratar esas deficiencias».

La ayuda inicial india «ha sido enormemente apreciada por Sri Lanka y Maldivas y continúa. Además, se extenderá mientras sea necesaria. En cuanto a lo concerniente al desastre en el sur de la India y las islas (de Andamán y Nicobar), estamos seguros de que seremos capaces de afrontar el desafío con nuestros propios medios», explicó el portavoz de Exteriores al diario «The Hindu».

Por su parte, el canciller indio ofreció al presidente de Indonesia,
Susilo Bambang Yudhoyono, ayuda financiera para la reconstrucción de carreteras, edificios y puertos en su visita a Yakarta el pasado fin de semana. De allí el ministro regresó con la idea de que la reacción general de la comunidad internacional ante el modo en que Nueva Delhi ha actuado frente la tragedia ha sido de «sorpresa mezclada con admiración».

A pesar de que en algunos grupos de la oposición el rechazo de la ayuda extranjera ha sido recibido con cautela, para el embajador de Estados Unidos en la India,
David C. Mulford, el «papel de la India en las tareas de socorro es reflejo de su creciente influencia en los asuntos mundiales».

Dejá tu comentario

Te puede interesar