Turquía pone en jaque acuerdo y la Unión Europea teme oleada de refugiados
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"Y cuando me remito a estos acuerdos existentes, de repente muchos se muestran irritados. Pero no puede ser que todo lo que es bueno para la UE se implemente por nuestra parte, pero Turquía no reciba nada a cambio", remarcó el canciller turco.
En este acuerdo, que entró en vigor en marzo, Turquía aceptó recibir refugiados llegados a las costas griegas a cambio de una ayuda de 3.000 millones de euros en dos años y el compromiso europeo de permitir a sus casi 80 millones de ciudadanos circular sin visado por la UE.
El propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se encargó a lo largo de este último mes de subrayar el poco apoyo recibido desde occidente tras el fallido golpe que, según el ejecutivo turco, fue orquestado por el clérigo Fethullah Gülen, autoexiliado desde 1999 en Estados Unidos, país que es reticente a darle la extradición.
En varias oportunidades, Erdogan acusó a la UE y a todo occidente de "apoyar al terrorismo" al tiempo que puso como ejemplo el respaldo del presidente ruso, Vladimir Putin, con quien, sin embargo, las reuniones de la semana pasada dieron frutos bilaterales, estancados durante algún tiempo por varios puntos de enfrentamientos.
Pero las asperezas con Occidente -históricos socios de los turcos nucleados en la OTAN- se tensaron con las críticas y rechazos de la UE por las masivas purgas pero sobre todo lo que no digieren desde el bloque son los discursos a favor de la reintroducción de la pena de muerte y la negativa de Erdogan a suavizar una represiva ley antiterrorista.
Estos puntos amenazan en primer lugar el acuerdo migratorio con la UE que pronostica con temor nuevas oleadas de refugiados y comprometen el futuro de las conversaciones sobre su entrada en el bloque comunitario.
Concretamente, desde que entró en vigor el acuerdo se redujo el número de migrantes que llegan a las islas griegas de 1.700 diarios a una media de 89 y, según el diario El País de España, Grecia vive un tímido aumento de llegadas tras el frustrado golpe.
"La Comisión tiene un plan A, que es hacer que el acuerdo funcione", insisten desde la Comisión Europea, encabezada por Jean-Claude Juncker quien admitió que el pacto peligra.
Por su parte, el gobierno griego también se mostró alarmado y teme por que pueda producirse un nuevo aluvión de refugiados si fracasa el pacto.
Las cifras no son dramáticas, pero sí lo graves como para haber causado un colapso en las islas de recepción, donde hay más de 10.000 migrantes y refugiados en centros que disponen de una capacidad para 7.000, informó la agencia de noticias EFE.
Desde que a finales del año pasado se cerraron las fronteras, Grecia siente que asumió sola todo el peso de la migración, con excepción de Italia, que es un foco de preocupación y de Alemania que acogió a más de un millón de personas.
El ministro de Migración griego, Yanis Muzalas, reconoció que no se puede hablar abiertamente de la necesidad de un plan B, porque sería admitir que el acuerdo fracasó, pero aseguró que Atenas "se está preparando para eventualidades".
Pero Austria, que hace un mes hizo publicas sus intenciones de internar en islas y deportar a los inmigrantes rescatados en el mar, salió a buscar una alternativa al fracaso del pacto.
La propuesta austríaca para evitar una nueva oleada es crear grandes campamentos de refugiados en las islas griegas, donde se les ofrezca toda la atención necesaria, siguiendo el modelo australiano en el Pacífico. Un plan B que cosechó críticas.
"Tengo voz y voto en el Consejo de Ministros de Exteriores. Ahí se decidirá si se abren nuevos capítulos con Turquía. Y yo estoy en contra", dijo el ministro de Exteriores austriaco, Sebastian Kurz que cuenta con el respaldo del canciller austriaco, Christian Kern, quien calificó de "ficción diplomática" la continuidad de las negociaciones con Ankara.
Cavusoglu, decepcionado por las críticas hacia Turquía por exigir los 3.000 millones de euros para hacer frente a la crisis de los refugiados dijo hoy que ese dinero es "para los refugiados".
"Turquía asume la mayor carga de todos los países, invertimos 25.000 millones de dólares. Pero de la UE sólo oímos: 'Somos los jefes, y así es como se hace. Pero las cosas no funcionan así, esa mentalidad no es la correcta'", sostuvo.
Según el ministro, "el pueblo turco está traumatizado" y "eso también es lo que no entienden los europeos. Nos humillan en lugar de ayudar a Turquía", dijo tajante.
El capítulo diplomático seguirá en la cumbre europea de Bratislava del próximo 16 de septiembre, en un principio concebida para tratar el futuro de la UE tras el Brexit, será también el foro en el que los Estados miembros confrontarán sus posiciones sobre la relación con Turquía.




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