Brovary (Ucrania) - El ministro ucraniano del Interior y otras 13 personas murieron ayer al estrellarse su helicóptero cerca de Kiev, lo que supone un severo revés para los esfuerzos de Kiev en la guerra en curso con Rusia.
Ucrania: complica el esfuerzo de guerra la muerte del ministro del Interior en un accidente aéreo
Era el responsable de la Policía, los servicios de emergencia y las combatientes guardias Nacional y Fronteriza. Zelenski ordenó una profunda investigación.
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El helicóptero en el que viajaba el ministro Denis Monastirski, de 42 años, se estrelló cerca de una guardería y un edificio residencial de 14 pisos en la localidad de Brovary, al este de la capital, Kiev.
Monastirski es el más alto funcionario ucraniano que muere desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania hace casi once meses.
La importancia del Ministerio del Interior en la guerra es crucial. Los cuerpos de Policía y los Servicios de Emergencias se encuentran bajo su órbita, así como la Guardia Nacional y la Guardia Fronteriza, dos cuerpos directamente involucrados en los combates.
Entre las víctimas mortales de la tragedia hay un niño. Igualmente murieron el adjunto del ministro, Evgeni Yenin, y el secretario de Estado de Interior, Yuri Lubkovich.De momento las autoridades ucranianas no apuntaron a una posible implicación rusa y abrieron una investigación para esclarecer las circunstancias.
Todo parecía apuntar al cierre de esta edición a un accidente, aunque el presidente, Volodímir Zelenski, dejó la puerta abierta a la posibilidad de que el episodio responda a un ataque ruso al señalar que “no hay accidentes en la guerra. Fue una consecuencia del conflicto”.
Dmitro Serbin, que se encontraba en su departamento cuando cayó el helicóptero, corrió a ayudar a los niños en cuanto vio las llamas sobre la guardería.
“Los niños estaban llorando, buscando a sus padres. Tenían las caras con cortes y cubiertas de sangre...”, relató. “Sacamos a una niña, la envolví en una campera. Tenía heridas en la cara, pero no temblaba ni lloraba”. La niña quedó tan desfigurada que en un primer momento su padre no la reconoció, dijo Serbin. Veinticinco personas fueron hospitalizadas, indicaron los servicios de rescate en su último boletín.
Ruta
El destino del vuelo no estaba del todo claro. Según el asesor presidencial ucraniano Kirilo Timoshenko, el helicóptero se dirigía al frente de la guerra con Rusia, aunque el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, afirmó que iba al lugar donde se produjo un ataque con misiles en la ciudad de Dnipró.
Zelenski calificó el accidente de “terrible tragedia”. “El dolor es indescriptible”, enfatizó, a la vez que ordenó una exhaustiva investigación.
Monastirski, abogado de profesión, estaba en el cargo desde julio de 2021. Era miembro del partido del presidente, estaba casado y tenía dos hijos.
“Era joven, muy creativo, una buena persona, siempre proactivo y apoyando para defender las vidas de nuestros ciudadanos”, dijo el alcalde de Kiev.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, fue uno de los primeros en reaccionar. “Nos unimos a Ucrania en el dolor tras el trágico accidente de helicóptero. Monastirski fue un gran amigo de la Unión Europea”, tuiteó.
A su vez, la ministra alemana del Interior, Nancy Faeser, ofreció ayuda a Kiev para investigar las causas del accidente.
También hubo condolencias de Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.
Silencio
Rusia no dijo nada sobre la tragedia y mantuvo su presión, tanto en el frente oriental, donde su ejército intenta avanzar, como en forma de declaraciones.
El presidente Vladímir Putin, aseguró que no tiene “ninguna duda” sobre la victoria de su país en la ofensiva de Ucrania.
El mandatario reiteró que, según él, Rusia se enfrenta a un “régimen neonazi” en Ucrania, y afirmó que seguirá “ayudando” a la población del este separatista de Ucrania. “La victoria será nuestra”, aseguró.
Su canciller, Serguéi Lavrov, comparó las acciones de los países occidentales contra su país a la “solución final” del régimen nazi para exterminar a los judíos.
Putin y Lavrov hicieron estos comentarios casi once meses después del inicio de la ofensiva en Ucrania, donde las fuerzas rusas sufrieron en los últimos meses una serie de reveses ante el contraataque ucraniano.
A raíz de esas dificultades en el terreno, Putin ordenó movilizar a 300.000 reservistas, y una campaña de bombardeos de las infraestructuras energéticas ucranianas.
La semana pasada, el ejército ruso y los mercenarios del grupo Wagner anunciaron la toma de la localidad de Soledar, en el este de Ucrania, situada cerca de la ciudad de Bajmut, que Moscú lleva meses haciendo intentos por conquistar.




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