Umberto Eco: "Berlusconi es un zombi, un muerto viviente muy peligroso"
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"No tengo amigos judíos (Dios me guarde)...siempre he evitado a los judíos. Quizá los haya evitado por instinto, porque al judío como al alemán se lo reconoce por el olor, (lo ha dicho también Víctor Hugo, fetor judaica)..." dice este cínico.
"Sentí -explicó- que no sabía cómo el lector iba a acoger a este personaje y si podría confundir entre verdad y ficción. Así es que creé una historia folletinesca y decidí escribir una novela basada en una serie de documentos, tal vez los más odiados de la historia reciente, basados en los protocolos de los Sabios Ancianos de Sión, para reconstruir la historia del antisemitismo del siglo XIX hasta llegar a Hitler".
Los sabios Ancianos de Sión se supone que redactaron un panfleto anti judio, que se publicó en Rusia, y que sirvió de excusa a los alemanes.
Pero como hoy relató Eco, en 1921 "The Times" publicó que era un documento falso; sin embargo, a partir de ese momento se toma como verdadero e incluso Hitler decide que el hecho de que se haya publicado diciendo que era falso lo convertía en documento auténtico.
Pero por el libro también pasa el caso Dreifus, Freud, como suministrador de cocaína, y un montón de servicios secretos de distintos países. Una novela que para el "L'Osservatore Romano" y para el Vaticano es toda "una sinfonía maligna".
"Ésta critica solo ha conseguido que se vendan 100.000 copias más del libro. En Italia se han vendido en un solo mes 600.000 ejemplares. No lo entiendo, la verdad, como de una obra como esta, con este protagonista, se hayan vendido tantos ejemplares. Tal vez se hayan vuelto todos locos, y se entiende, claro, votan a Berlusconi", sentenció con humor e ironía.
"El cementerio de Praga" a pesar de hablar de unas falsificaciones de hace siglos tiene una vigencia y una actualidad rabiosa con las filtraciones de Wikileaks.
"Antes pensábamos en el Gran Hermano, de (George) Orwell. El ciudadano se sentía vigilado. Se sabe dónde estás, cuánto has gastado y en qué, pero ahora se han invertido los papeles, y son los ciudadanos los que todo lo ven. Todo es transparente y el poder necesita de un cierto secreto. Ahora no sabemos qué pasará. Puede que se vuelva a los mensajeros a caballo", concluyó.



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