29 de enero 2003 - 00:00

Un controvertido que al menos da seguridad

Jerusalén (Reuters) - Cuando el primer ministro israelí, Ariel Sharon, llegó al poder hace casi dos años, prometió aplastar un levantamiento palestino y revertir la crisis económica de Israel. Sin embargo, el general retirado de 74 años no pudo traer seguridad y tampoco prosperidad, pero en lugar de hacerlo a un lado los votantes israelíes le entregaron ayer un segundo mandato.

Los israelíes ondearon la bandera de Sharon no por su convicción de que tenga las soluciones, sino porque lo ven como el hombre que puede protegerlos y devolver el golpe a sus enemigos. Su iniciativa para lograr la reelección se ha visto favorecida por la inclinación de los israelíes hacia la derecha, tendencia que aumentó en los 28 meses desde que se inició la segunda intifada.

El levantamiento palestino impulsó el respaldo a la posición militar de mano dura de Sharon, quien también se benefició de la campaña deslucida de su adversario del Partido Laborista, Amram Mitzna, quien favorece el diálogo.

Sharon, apodado «el bulldozer» por su estilo agresivo y su papel dominante en la construcción de asentamientos judíos en zonas ocupadas, ha captado el ánimo popular.

Estratega astuto, ha evadido fracasos políticos culpando a su viejo enemigo, el líder palestino Yasser Arafat, por la violencia. Aprovechando la urgencia del pueblo por sentirse seguro, también ha tomado ventajas del creciente nerviosismo ante una posible guerra con Irak.

«Israel se halla en una crisis existencial y Sharon sabe cómo abordar esos miedos», dijo Uzi Benziman, autor del libro biográfico «Sharon: An Israeli Caesar» (Sharon: un César israelí).

Sharon llegó al poder en 2001 en una victoria sobre el laborista
Ehud Barak y prometió restaurar la seguridad nacional y poner en marcha la economía del país. Pero, desde entonces, cientos de israelíes han muerto debido a los ataques suicidas y la recesión se ha agudizado en Israel.

Sin embargo, la mayoría de los israelíes, impávida ante el llamado de Mitzna para reanudar las conversaciones de paz y aparentemente resignada a resistir el conflicto con los palestinos, mostró que han prestado poca atención a los detractores de Sharon.

Aun cuando el gobierno de «unidad» del premier se derrumbó en octubre, el apoyo popular aumentó cuando el mandatario proyectó una imagen de estadista anciano que salvaguardaría las importantes relaciones con Estados Unidos. Cuando ráfagas de una supuesta corrupción impactaron a principios de enero al Partido Likud, Sharon contraatacó airadamente negando cualquier tipo de fechoría.

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