16 de junio 2004 - 00:00

Un espía en el Planalto

Alertadas por la prensa, las autoridades brasileñas están seguras de que un «espía» infiltrado en el gobierno conspira contra el poderoso ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete, José Dirceu) y contra la gran protagonista del oficialismo en los cruciales comicios municipales de octubre, la alcaldesa de San Pablo, Marta Suplicy.

«El Gabinete de Seguridad Institucional está averiguando para tomar las disposiciones que se impongan», dijo un responsable de esa dependencia tras la revelación de la revista «Veja».

Según «Veja», el presunto espía entregaba sus informes a dos agentes de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN, dependientedel Gabinete de Seguridad Institucional), quienes los pasaban luego «a adversarios políticos» de Dirceu y Suplicy. Del desempeño de esta última en la principal ciudad de Brasil depende buena parte de la suerte del Partido de los Trabajadores en la cita eleccionaria, considerada fundamental para las aspiraciones de Luiz Inácio Lula da Silva de lograr la reelección en 2006.

En el nivel oficial se asegura no saber quién podría ser el «topo», pero la revista da algunas claves: afirma que hay «dos sospechosos» que en el pasado «prestaron servicios» al socialdemócrata José Serra, derrotado por Lula en la elección presidencial de 2002 y ahora principal rival-de Suplicy en San Pablo. Los medios brasileños se están haciendo un festín con el tema y afirman que el principal sospechoso trabajaría bajo las órdenes del ministro de Coordinación de Asuntos Institucionales, Aldo Rebelo. Además, enigmáticos, no descartan que el propio Dirceu esté «alimentando la red de intrigas» para debilitar a una figura que le comenzó a sacar protagonismo desde el estallido del «Waldogate», el caso de coimas que ligó a su ex asesor Waldomiro Diniz con un empresario del juego.

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