Un grupo de secuestradores paraguayos pide carne para los pobres a cambio de un rehén
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Centenares de personas se congregaron desde temprano en un club deportivo de uno de los barrios más humildes de Asunción para recibir la carne de 10 reses.
Otras 20 reses fueron repartidas en dos comunidades de indígenas que viven en condiciones de pobreza en el norteño departamento de Concepción, donde un grupo fuertemente armado irrumpió en la hacienda de Zavala y lo secuestró.
La imposición de entregar de carne como "cortesía" del EPP fue calificada como un insulto a la ciudadanía por el ministro del Interior, Rafael Filizzola, quien responsabilizó sectores de la oposición por no aprobar una ley que bloquea los bienes a la familia de los secuestrados.
"Esto sienta un precedente nefasto y es algo que el Estado no puede tolerar en el futuro, para ello tenemos que contar con la legislación correspondiente", dijo.
Filizzola reiteró que el Gobierno mantendrá los operativos policiales en la zona norte del país, pese que la familia ha pedido que se suspendan.
"El Gobierno ha pedido al parlamento mayores herramientas legales para enfrentar esta situación", agregó.
Tras el secuestro de Zavala arreciaron las críticas de la oposición, que es mayoría en el Congreso, contra el presidente Fernando Lugo, al que acusan de no poder frenar la inseguridad.
Las autoridades creen que el EPP, un pequeño grupo de extrema izquierda, estaría integrado por personas buscadas por participar del secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas (1998-1999) hace cinco años.
La fiscalía paraguaya sostiene que los líderes del grupo, que secuestró a Cubas -algunos ya detenidos- fueron asesorados por hombres de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).




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