21 de abril 2005 - 00:00

Un mandato marcado por los conflictos y la desprolijidad

Quito (EFE) - Dos años y tres meses después de haber llegado a la Presidencia de Ecuador, Lucio Gutiérrez, siguió los pasos de los últimos gobernantes de su país al ser apartado ayer del poder por el Parlamento.

Gutiérrez ganó las elecciones el 24 de noviembre de 2002 y tomó posesión de la Presidencia el 15 de enero de 2003. Sus 825 días de mandato se vieron alterados por constantes conflictos políticos con aliados, opositores, indígenas y bloqueos parlamentarios que no han hecho sino continuar la trayectoria de otros gobernantes recientes de la nación andina.

El conflicto que desató el fin de la presidencia del ex coronel Gutiérrez fue la reorganización de la Corte Suprema de Justicia, cuya disolución ordenada el 15 de abril por el jefe del Estado fue dejada sin efecto por el Congreso dos días después. Sin embargo, los conflictos políticos que afrontó Gutiérrez ya comenzaron seis meses después de su toma de posesión, al destituir a varios de sus ministros del partido indigenista Pachacutik. A partir de entonces, el presidente tuvo que hacer frente a un bloqueo en el Parlamento, donde su partido sólo contaba con siete congresistas sobre un total de 100, de sus proyectos de privatización de las industrias petroleras y eléctrica, y de reformas institucionales y de la seguridad social.

Gutiérrez pudo librarse de un «juicio político», al que los conservadores, la izquierda y los indígenas intentaron someterlo en noviembre de 2004, gracias a su alianza con dos formaciones de corte populista,
el Partido Roldosista Ecuatoriano, liderado por el ex presidente Abdalá Bucaram, asilado entonces en Panamá, y el Partido Renovador Institucional Acción Nacional, del magnate bananero Alvaro Noboa. El presidente era acusado de uso indebido de dinero público, cohecho y delitos contra la seguridad del Estado.

Esta nueva alianza permitió que el Congreso sustituyera en diciembre a los 32 jueces de la Corte Suprema de Justicia, lo que originó una fuerte crispación social y política.

Esa crisis se intensificó cuando el nuevo presidente de la Corte Suprema anuló los juicios por presunta corrupción que se seguían contra los ex presidente Bucaram y Noboa y el ex vicepresidente Alvaro Dahik, quienes regresaron a Ecuador a principios de este mes de abril.

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