El avión RC-7, equipado con moderna tecnología, es el aporte del Pentágono a la búsqueda del misterioso francotirador. La movilización policial para dar con su paradero no tiene precedentes en la capital norteamericana.
Washington (AFP) - La pesquisa para capturar al francotirador que mató a nueve personas en la zona de Washington dispone de considerables efectivos y de tecnología de punta, pero hasta ahora no han logrado echarle el guante.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La investigación moviliza a la policía y también a efectivos menos convencionales, como los del Pentágono, el Servicio Secreto (encargado de la seguridad de la Casa Blanca) o hasta los inspectores del Servicio Postal. «Probablemente un hecho sin precedentes en la región de Washington», resumió ayer el diario «The Washington Post».
El trabajo de los investigadores no es sencillo, ya que el hombre se desplaza rápidamente, aparentemente en una camioneta blanca, dispara velozmente, una sola vez y se escapa por las autopistas. Según el agente especial Joseph Green, de la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco y Armas de fuego (ATF, por sus siglas en inglés), son cerca de 2.000 los hombres que van tras los pasos del desconocido que ya mató a nueve personas e hirió a otras dos desde el 9 de octubre.
«Es un cóctel que reúne el trabajo detectivesco clásico a la antigua y la alta tecnología. Ponemos en marcha todos los recursos de los que disponemos para atraparlo», afirmó el agente especial Green. Esos medios, subrayó el policía, «permiten, sobre todo, recoger información».
La policía federal (FBI), que ha desplegado a 400 agentes especiales en el terreno, a puesto a disposición de la policía local sus métodos informatizados, como un programa perfeccionado que permite realizar comprobaciones rápidas.
El Rapid Start Information Management System (RSIMS) absorbe gran cantidad de indicios y de nombres para cruzarlos con el contenido de un banco de datos criminales, con la esperanza de encontrar alguna pista sólida. Las listas de asesinos potenciales se arman permanentemente. En ellas figuran, entre otros, detenidos recientemente liberados, psicópatas dejados en libertad, ex oficiales de policía, militares retirados, individuos que militan en movimientos neonazis o militantes islámicos. También examinan minuciosamente los registros de compradores de armas de fuego. Unas 200.000 armas de fuego están oficialmente en circulación en el país.
Las fuerzas armadas también fueron llamadas a actuar. Un funcionario del Pentágono ha informado de la utilización de aeronaves de reconocimiento a baja altitud RC-7, del ejército, equipadas con captores electroópticos e infrarrojos capaces de detectar, día y noche, la llamarada de un disparo de fusil.
A falta de indicios mayores, el único casquillo de bala encontrado en el lugar desde donde disparó el francotirador tiene una importancia crucial. Bajo el microscopio, los expertos en balística examinan las marcas dejadas por el cañón sobre las balas (calibre 5.56) con el fin de determinar con precisión el tipo de arma y even-tualmente su origen y el lugar donde fue comprada.
Otra técnica empleada: la realización de «perfiles geográficos», que permite establecer una fórmula matemática estableciendo un modelo en los desplazamientos del asesino, intentando anticipar el sitio donde perpetrará su próximo crimen.
Los efectivos desplegados comprenden entre otros, 390 agentes de la ATF y cientos de inspectores postales, del servicio de US Marshalls (transporte de prisioneros, protección de testigos), de la policía caminera y la policía a cargo de los parques.
Dejá tu comentario