El ex gobernante (1973-1990) celebró ayer su 88º cumpleaños sin manifestar ningún arrepentimiento por los hechos ocurridos durante los 17 años que gobernó el país, que dejaron cerca de tres mil desaparecidos, según una entrevista difundida por el Canal 22 de Miami (EE.UU.). «No tengo que pedirle perdón a nadie; al contrario, el perdón me lo tienen que pedir ellos a mí, los del otro lado, los marxistas, los comunistas», había declarado.
La entrevista, que causó polémica en Chile, fue emitida 24 horas después que un periódico chileno revelara que 400 prisioneros políticos fueron lanzados al mar desde helicópteros, atados a un riel y metidos en sacos.
Pinochet también atribuyó lo que llamó «excesos» de su régimen a sus subalternos, negó haber ordenado matar a nadie y se quejó de que la Justicia ha sido «injusta» con él.
Las reacciones fueron inmediatas entre sus detractores y las víctimas de su régimen, que lo tildaron de «cobarde» y «patético» y señalaron que sus declaraciones demuestran que no está demente, como determinó un fallo judicial que lo exoneró por «demencia incurable» en 2002.
Las declaraciones también irritaron al círculo más íntimo de Pinochet.