Una era inédita de incertidumbre
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Santiago - La derrota de los partidos políticos tradicionales de Chile a manos de fuerzas emergentes de izquierda en la elección de los delegados que redactarán una Constitución para reemplazar la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet despierta dudas sobre el futuro de un país conocido por su modelo de libre mercado.
El creciente descontento por la profunda desigualdad, que generó un estallido social a fines de 2019, derivó en un proceso constitucional, que el fin de semana llevó a una variopinta elección de 155 delegados de redactar el nuevo texto.
“Hay un rechazo al sistema político en general y eso quedó demostrado en el nivel de abstención, cercano al 57%. Segundo, hay un rechazo a los partidos tradicionales, que obtuvieron la más baja votación respecto a todas las elecciones anteriores”, dijo el analista político Guillermo Holzmann.
Para el experto, la relación entre el Estado y el mercado se modificaría intentando que “sea eficiente, esté cercano y sirva a la ciudadanía”. La centroderecha oficialista no conquistó un tercio de los escaños, cifra clave para bloquear eventuales cambios drásticos al modelo.
“Es probable que la mayor incertidumbre política antes de las elecciones presidenciales afecte los activos, dado que es probable que los mercados interpreten esto como una encuesta a gran escala sobre el sentimiento chileno”, dijo Citi en una nota a sus clientes.
La mirada está ahora puesta en los acuerdos que pueda alcanzar el conjunto de delegados constitucionales, liderado por independientes aunque con clara mayoría de movimientos críticos de la política tradicional.
Pese a la conmoción, la agencia Fitch dijo que la calificación actual del país es muy sólida y podrá soportar importantes incertidumbres políticas y económicas después de la rebaja realizada en octubre de 2020. Sin embargo, señaló que la nueva carta magna podría generar riesgos para la gobernabilidad, la situación fiscal y de deuda y las perspectivas de crecimiento a mediano plazo. Joaquín Villarino, presidente del Consejo Minero -que agrupa a las grandes mineras del mayor productor mundial de cobre- dijo que “es fundamental que este espacio de diálogo se caracterice por discusiones serias y bien fundadas. Si, por el contrario, se trata de discusiones desinformadas y con miradas cortoplacistas, habrá razones para el pesimismo”, dijo.
La agitación política en dos importantes naciones productoras de cobre como son Chile y Perú aumenta la incertidumbre sobre la oferta del metal.
Agencia Reuters




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