Las dos mayores confederaciones sindicales, GSEE y ADEDY, convocaron la huelga.
Una gran parte de los servicios públicos en Grecia quedó paralizada por una nueva huelga general, la sexta desde comienzos de año, contra el plan de ajuste y la reforma del sistema de pensiones del gobierno.
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Todos los servicios de transbordadores que comunican el puerto de El Pireo con las islas griegas del mar Egeo se suspendieron. En Atenas dejaron de circular los trenes del metro y los autobuses.
También permanecieron cerradas todas las oficinas públicas, incluyendo los ministerios, los museos y las agencias tributarias, así como las escuelas y las universidades.
Las encuestas señalan, sin embargo, que los griegos no creen que exista otro camino para salir de la crisis que no sea un ahorro duro.
Por la mañana, entre 10.000 y 15.000 personas -según los datos de los sindicatos- se manifestaron en el centro de Atenas contra las medidas de ahorro. Se esperaban sin embargo muchas más personas. La policía estimó en 10.000 los manifestantes.
La marcha de protesta fue hasta el edificio que alberga el Parlamento y allí los manifestantes corearon "no toquen nuestras pensiones" e insultaron a los diputados, llamándolos "ladrones" y "mentirosos".
Algunos manifestantes de la izquierda radical golpearon a un civil que creían que era un policía de incógnito. Según los médicos, la vida de la víctima no corre peligro.
A primera hora de la tarde el tráfico discurría con normalidad en el centro de Atenas. Además también hubo pequeñas concentraciones en Tesalónica y en otras ciudades del país.
Durante la jornada del jueves, se suspendieron decenas de vuelos por una huelga de cuatro horas de los controladores aéreos. Las emisoras de radio y televisión suspendieron sus noticieros, debido a que también los periodistas participan en la huelga. Los médicos de los hospitales públicos sólo atienden casos de emergencia.
Hasta en el Parlamento se trabajó con servicios mínimos debido a que gran parte de los funcionarios secundaron la huelga.
Según una encuesta representativa que difundía el diario "Epikaira", casi un 70 por ciento de los consultados considera que estas manifestaciones no conducen a nada.
Admiten que la única forma de evitar la bancarrota son las dolorosas medidas impuestas por la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
Las dos mayores confederaciones sindicales, GSEE y ADEDY, habían convocado la huelga en protesta por el draconiano plan de austeridad adoptado por el gobierno para evitar la bancarrota del Estado.
El plan de ajuste prevé, entre otras medidas, la congelación de las contrataciones en el sector público, recortes a los salarios de los empleados públicos y fuertes reducciones del gasto social.
Además, la edad de jubilación se retrasará de 61,4 a 65 años como promedio. La respectiva ley fue aprobada en la noche del miércoles por el Parlamento, y hoy se debatieron los detalles concernientes a la edad jubilatoria que esta noche, fueron aprobados mayoritariamente por el Parlamento.
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